Mierda. Escribir. Joder. Cuesta. Vamos, voy a intentar hacer frases enteras. Bajo amenaza de muerte y promesa de cervezas y favores sexuales por parte de las mujeres más experimentadas de su harén, el puto Lluís del Paranoia (deja el speeeeeeeeed) ha conseguido que le haga, como tantas veces hice, la crónica de un concierto. Prometo ser honesto y que los sobornos de los grupos no afectarán mi criterio: seré tan poco objetivo como siempre. Si en algún momento me emociono o blasfemo o se me ensucia la boca ya me perdonaréis, uno viene así de serie y además estoy escribiendo mientras flipo con el nuevo tema de Black Sabbath, ¡yeah!
Nada, que llegan los Doomination por los sitios y resulta que los chavalines tienen una actitud sobre el escenario que ya querrían muchos grupos consagrados. Tienen mala leche, buenas maneras, saben qué hacer encima de un escenario y los cabrones además se lo pasan de puta madre. Qué más? Pues que meten mucha caña y cuando tengan algo más definido su sonido y puedan cuadrar un poquitín más los temas (quizás sacrificando un poco la puesta en escena, o quizás no hará falta…), dejarán al resto de bandas extremas de por aquí en una situación comprometida: o se ponen las pilas o vienen los chavales y te la meten doblada. Oju!
Los Mean Machine… si dijera que son representativos del “revival” ochentero que hay de hace un tiempo cabe aquí y que hace que ahora mole llevar la chupa tejana con todo de partxes de bandas de heavy y thrash clásico seguramente me mandarían a la mierda… Y esto, precisamente esto, es lo que hace que sean auténticos de la leche, con una actitud de las de “me la suda bastante todo lo que viene siendo el contorno de mi miembro viril, o sea la polla, lo que pienses de mí”. Entonces vendrá el típico iluminado, listillo de turno, y dirá que suenan a Motörhead… pues sí, listillo, sí, suenan a Motörhead… Pero tú sabes como molan Motörhead? Pues los Mean Machine molan en este plan, pero sin Dios Nuestroseñor a las voces y, no sé… más de aquí.
A estas alturas de la pel•lícula (de tiros y tetas, supongo…) los Objetivo Tu Cama ya son toda una institución en la escena rockera gerundense. Y cuando digo rockera, digo rockera, los pamplinas de moda y los modernillos “trasnochados” que se queden en casa. Gracias. Con una fórmula musical por todos conocida y toda una legión de fans, la OTC Army, que los siguen allá donde van, garantizan la fiesta en su formato más macarra y perverso. Llegados a este punto, no hay que decir que, aunque el grupo siga haciendo su recorrido particular, no pretenden precisamente enamorar al público a base de estructuras musicales complejas, melodías celestiales y lírica en plan Generación del 27… Y el mejor de todo, es que no lo querría nadie. Sonó algún tema nuevo, con una letra que incluía pasajes del tipo “… y ahora no sé qué dice…” o “aaaaaa la mierda…”. Quizás en Pitu está explorando nuevas técnicas de expresión… o quizás se le olvidó… La noche, por cierto, estuvo marcada por la despedida de Locomotora Aitor, el Asturianu, que subió a cantar y a recibir un merecido homenaje. Entonces, dicen, la fiesta siguió… es lo que dicen… no sé si creérmelo …