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Si no fuera porque son ligeramente daneses, Shotgun Revolution se convertiría en el relevo de los ya no tan gamberretes Bobaflex al frente este estilo tan particular, este hard rock modernillo, punkarra y gamberro que tanto nos gusta, y que parece ser uno de las modas que menos notan el paso del tiempo, dejándonos con discos tan adictivos como este.
Tercer disco ya de esta gente (aunque en algunas bases de datos solo aparecen dos), que mantienen una frescura y una originalidad increíbles hoy en día, sin dejarse llevar por sonidos de moda, ni por productos pre-fabricados, supongo que por eso han tenido que auto-editárselo, al no entrar en esquemas con ventas fijas.
Mantienen esa frescura porque todavía pueden hacer letras sobre lo que más les preocupa, sobre sus sentimientos más íntimos y personales, o, simplemente, sobre el último polvo que echaron y que no recuerdan porque iban demasiado borrachos.
Como pasara con Pretty Maids hace ya 25 años, sabes que son daneses porque te lo dicen, ya que, en el caso de Shotgun Revolution, parten de la base clásica del hard rock americano, que puede ir desde Aerosmith o Def Leppard a Bon Jovi, para luego actualizar el sonido, y añadirle el gamberrismo propios de Hardcore Superstar o Buckcherry (no hay que confundir gamberrismo con adicción a las drogas y al alcohol, aunque en el 99% de los casos se den ambas cosas en el mundo de la música).
Buen disco que afianza a estos daneses como una de las promesas de la música americana, cosa que les vendrá bien para ligar, ya que dudo que con las letras que hagan, haya muchas chicas que se sientan cómodas siendo sus novias.

Lluís