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Primero fueron Black Sabbath que echaron a Ozzy por drogata, luego Alcatrazz a Yngwie… y podríamos seguir con una interminable lista de nombres de “fiesteros extremos de tendencias yonquis” que se han visto apartados de sus bandas para, más tarde, ver cómo les pedían que volvieran. El último caso es el de Korn y Head… ¿último? ¿Seguro?
Tenemos a unos Creed que, viendo la evolución de su vocalista, Scott Stapp de algo más o menos humano, a puesto ambulante de pociones químicas, unas más legales, y otras menos, se fueron todos a formar Alter Bridge.
Viéndose en la estacada (quien dice estacada, dice tirado en un callejón de escasas condiciones de salubridad), siguió el camino de otros muchos, este combo mágico que es desintoxicarse a la par que se encuentra a Dios… cosa que no acabo de entender, con lo fácil que es encontrarlo sin desintoxicarse.
La cosa es que nos presenta el disco que le devuelve a la vida, al menos en el ámbito musical, con post-grunge que bebe un poco de todas las tendencias del estilo, desde Soundgarden a Pearl Jam (y quizás un poco más allá, ya que melodías vocales como la de “Proof of Life” nos recuerdan a horrores a diversas melodías usadas por Scorpions en su “Fly to the Rainbow” del 1974).
A pesar de la mala distribución de canciones del cd (los tres temas más potentes son los tres primeros), esa multitud de influencias y tendencias, hace que resulte un disco bastante variado. Y aunque abuse de guitarra acústica para acercar los temas estilísticamente más alejados del post-grunge al terreno que le interesa.
Buen resultado el que ha conseguido Scott Stapp con este cd, aunque de momento no supera a Alter Bridge. Tendrá que aguantar ahí, limpio una temporada, a ver si se estancan y le proponen recuperar Creed, pero de momento, tenemos menos drogas, y más buenos temas.

Lluís