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Ankor pasaron con su segundo cd, de un power clasicón a un metal melódico moderno. Fue un buen cambio para una banda de la península, pero si miramos fuera, lo que hacían ya lo habían hecho muchos otros. Como siempre, mucha gente dijo “es que esto no se hace aquí”, como si la gente no se escuchara las bandas de fuera.

Pero las cosas han cambiado, al menos en Ankor. No han hecho un pasito más para pillar la estela de lo que se hace fuera… ni pasito, ni paso de gigante, esto es un salto al vacío, cambiando de dirección, con doble tirabuzón.

Empieza el disco sonando a Thirteen Seconds To Mars pero con voz femenina, cuando termina esa intro, nos vemos inmersos en el metalcore, luego nos vamos al pop, al Groove metal, etc…

La combinación de voces masculina/femenina pasa a recordar más a Amaranthe que al metal sinfónico. Cuando usan riffs más clásicos, aparece ahí la voz masculina gutural o rota para hacernos ver que el referente ya no son las bandas de los 80 o principios de los 90, son bandas como Trivium o Avenged Sevenfold. Tenemos segundas voces haciendo de instrumentos como si de Van Canto con su metal a cappella se tratara, tenemos samplers y coros como los que solo consiguen los antes citados 30STM.

Y sí, de todas las bandas citadas, sus últimos discos no es que sean ninguna maravilla, incluso de alguno podríamos decir todo lo contrario. Pero la mezcla conseguida por Ankor en este “Last Sonf for Venus” es distinta, no da esta sensación de estancamiento, de repetición… Al escuchar este tercer disco, nos invade la sensación que esto puede ser algo único y espectacular.

Todavía no lo es, es un buen disco, pero les falta reunirse con músicos de todo tipo de géneros (metálicos o no) que les sean sinceros, y opinen. Les falta un productor que tome las riendas y pueda reorganizar todo lo que le venga en gana. Les falta alguien que haga las mezclas y que añada y quite cosas. ¿Les falta tanto para que tengan un buen disco? No, el buen disco lo tienen, pero si consiguen todo eso (que no es poco), su futuro puede ser, simplemente, espectacular.

Y dicho esto, me quito el sombrero ante todo lo arriesgado y todo lo acertado de este “Last Song for Venus”.

 
Lluís

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