Nueva y cuarta edición ya del Gironarock Vs. Càncer, este concierto solidario que se celebra anualmente en La Mirona de Salt. Con una sala que presentaba un muy buen aspecto, con una más que aceptable media entrada –contando con los habituales usuarios del corral de atrás-, se presentaron Els Senyors de les Pedres, el grupo principal de esta edición del Gironarock. Para quien no les conozca no creo que haga mucho spoiler si digo que se trata de un grupo de versiones de Sangtraït. Muy buen espectáculo el de esta gente, consiguiendo mantener vivo el espíritu del que seguramente ha sido el único grupo que ha conseguido trascender su propio estilo musical dentro de nuestro país –quién no conoce a gente que dice haber sido muy fan de Sangtraït y que se lleva las manos a la cabeza cuando le dices que se trataba de un grupo de Heavy/Rock-. Increíble el efecto que aún causa en una sala de conciertos la mezcla de unas birras con “El vol de l’Home Ocell”.

Después de la descarga de Els Senyors de les Pedres venía uno de los momentos más esperados del año en el universo del Rock/Metal de Girona, que es esta especie de bacanal romana entre más de cincuenta músicos de diversos grupos de estas tierras realizando diferentes versiones de clásicos de la música. Un carismático y elegante maestro de ceremonias –no es casualidad que hasta hace pocos años formara parte del Paranoia Team- fue dando paso a las diferentes actuaciones de la noche. Muy acertado el setlist escogido por la organización, que comprendía desde temas más clásicos como un “Still Of The Night” de Whitesnake o un “Cocaine” de Eric Clapton o J.J. Cale –dependiendo de a quién le preguntes-, hasta temas más contundentes como el “Du Hast” de Rammstein o el “Cowboys From Hell” de Pantera, pasando por temas más cercanos como el “Entre Dos Tierras” de Héroes. En cualquier caso, lo que está claro es que las versiones se convirtieron en una fiesta, con unos músicos y organización que se merecen, un año más, una gran ovación por las horas y las ganas que le dedicaron, poniendo el interés general por delante del suyo propio; sino, como se explica que los baterías, estos seres que tienen un GPS mental capaz de detectar si su bombo se encuentra dos centímetros desplazado respecto a su emplazamiento habitual, tocasen todos con la misma batería sin poner inconveniente.

En todo caso, un año más queda demostrado que el mundo del Rock y el Metal, aparte de ser géneros que han aprendido a ser prácticamente autosuficientes –por el bien de su supervivencia-, también tienen la capacidad de sumar y aportar coses más allá de su propio universo.

Ivan Cateura