Noche de rock en La Mirona de Salt, con dos grupos a los que nunca hemos visto hacer un mal concierto, pero al llegar a la hora señalada, poquísima gente había, y nos asaltaron las dudas acerca de esa fiabilidad ganada a pulso por ambas bandas.
Empezaron Hard Buds a poco de las diez y media de la noche, algo fríos, con aquello típico de un Homer Simpson rockero… no mires, no mires, no mires, no mires… mierda, he mirado, qué poco público. Se les notaba en las caras, y a Àlex forzando un poco las posturas.
Pero vaya, eso fue tanto como media canción, un par de minutos, hasta que Mark empezó a pegarle a los parches, ya no iba a tocar, iba a reventar… un poco como el Pepe de los baterías, y, como Pepe, se llevó por delante a sus compañeros, pero en este caso, en el buen sentido.
Y a partir de ese momento, todos a una, no sé si pasándoselo bien, pero dándolo todo.
El único que no estuvo al 100% fue Robert a la voz, sí a la guitarra, pero a la voz le llevó un buen rato conseguir subir de tono rompiendo la voz, en muchos temas le salía una voz finita cual cantante de power metal que molestó en momentos puntuales.
Además, fue al que le afectó más la combinación de falta de público, sumado al tipo de público de Girona, este público que después del concierto dice “joder, ¡qué bien que me lo he pasado!”, pero durante el concierto no demuestra nada. En un par de ocasiones Robert se animó, y quiso animar al público, pero nos quedamos con las ganas de saber qué quería que hiciéramos, ya que levantó las manos, en un principio para que coreáramos, luego se decidió por las palmas, pero se quedó a medio movimiento, al mirar al público y ver el estatismo del mismo, quedándose con las manos a medio levantar y dejándonos pensando “¿qué hay que hacer, hop-hop, aplaudir, enroscar bombillas?”
Pero a medida que avanzaba el concierto, las caras de loco que pone iban en aumento, y eso nos viene a decir que la cosa sale bien, y es que, al final, resultó un buen concierto, y mantuvieron la solidez que les caracteriza una vez más. De hecho, acabó siendo el concierto que les haya visto yo, donde más se han movido de principio a fin. Si además contamos que presentaron nuevos temas, algunos de los cuales, en tonos más bajos y estructuras bastante distintas a lo que nos tienen acostumbrados, el mérito es todavía mayor.

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Luego vendrían Rockzilla, a los que hacía tiempo que no veía sin las camisas rojas y los chalecos, creo que desde épocas pasadas con otros cantantes.
Fue un poco al contrario que Hard Buds, estos salieron motivadísimos (tanto que alguno empezó el concierto por el segundo tema del setlist y tuvieron que volver a comenzar), como lo hace un grupo con sus tablas y su buen hacer, pero a medida que pasaba el concierto, decidieron, al menos una parte, no estar al 100% por sus instrumentos, y sí estar al 100% por pasárselo bien, divertirse y disfrutar.
Hay gente que encuentra que eso no es profesional, pero para los que hemos visto bastantes conciertos, yo creo que es lo que hay que hacer, si sabes, o crees, que quizá el poco público no te dé lo suficiente para estar a tope, disfruta al máximo, diviértete, y puede que se lo contagies al público.
La cosa empezó con Marky, y lo pudimos ver en la cara del Sr. Lacruz a la otra guitarra, cuando en un par de coros no oyó a nadie ayudándole, y al girar la vista, les vio a todos haciendo combos de posturitas y pasándoselo bien. Durante un buen rato la cara fue de “vale, porque soy el pequeñito y si me enfado salgo perdiendo, pero mirad la cara que hago… ¿no os dice que alguien debería estar atento a lo que le toca?”
Arnau terminó por descamisarse, Marky se dedicó a tocar entre el público, Sue Gere se echaba al suelo a tocar, y, al final, la cara de Dani cambió por una sonrisa, entendió lo que tocaba esa noche, y aunque no se desmadró, disfrutó como nosotros, el público, de que sus compañeros se lo estuvieran pasando así de bien.
La profesionalidad se combinó con la diversión, y la frialdad del público acabó dando paso a una relajación general y a disfrutar de todo un poco.
Fue un buen concierto de Rockzilla, con el setlist habitual de combinar temas viejos con, cada vez, más temas nuevos, que dejan un poco atrás el legado de The Cult para centrarse un poco más en la melodía.

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Lluís