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Vamos a por un poco de historia, que, de entre los grupos de abueletes, seguramente Pretty Maids son de los más infravalorados.
En 1981 se juntan unos amigos para hacer versiones y un añito después, entra Paul Christensen a cantar. En cuanto le oyen, se reúnen los coleguillas y se dicen “hostias, este tío es bueno, vamos a hacer temas propios”. Y dos años más tarde, en 1984, aparece el “Red, Hot and Heavy” y lo petan, al menos en Europa. Como su intención es ir más allá del charco y, al ser daneses, los nombres no cuelan ni como americanos ni como británicos, que es lo que está de moda, se los cambian, y, por ejemplo, Paul Christensen pasa a ser Ronnie Atkins, que quizá os suene más.
No hacen lo típico de sacar un nuevo cd en seguida, si no que se lo toman con más calma, y el 1987 aparece el “Future World”, disco de culto para muchos. Pero para muchos ahí llega la historia de Pretty Maids, porque el siguiente cd es el único bajón de su carrera, con su afán de agradar a los americanos, el “Jump the Gun / Lethal Heroes” no llega a la altura de sus predecesores. Al no conseguir saltar el charco en el tercer intento, el grupo se disuelve, aunque al poco tiempo, Ronnie y Ken Hammer, guitarra original, lo reflotan.
Y cuando ya nadie daba nada por ellos, incluso muchos fans ignoraron que siguieron, empieza lo que para muchos es la mejor etapa de la banda, que dura hasta hoy en día. Su hard-heavy fue evolucionando, manteniendo la voz melódica y la rasgada de Atkins, pero perdiendo disimuladamente los teclados característicos de la banda. Su sonido fue adquiriendo toques progresivos con cds como “Spooked”, “Anything Worth Doing, Is Worth Overdoing” o “Carpe Diem”, donde empezaron también a introducir toques más modernillos, que se harían hasta impactantes en el “Planet Panic”.
Y llegamos a hoy en día, una banda con 35 años de historia, y discos en esta década como “Pandemonium” o “Motherland” que han tenido críticas inmejorables (al menos las nuestras, que son las que cuentan).
¿Y qué tenemos en este “Kingmaker”? Pues algo más melódico, menos mala leche, sobre todo a la voz rasgada… básicamente, actualizándose a su edad, que ya les tocaba.
Pero vuelven a tener mogollón de singles, temas de estribillos pegadizos y todo conjuntado con el buen gusto que les caracteriza y el toquecillo moderno que mantienen, aunque también ha ido a menos en estos últimos discos.

Lluís