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Hace ya cinco años, hablábamos del debut de estos suecos, su “And She Says Gold”, donde comentábamos que, aunque power, no estaba mal, con partes más agresivas, más melódicas, variado y escuchable.

Pues bueno, no sé si es que esta semana han pasado por mis manos HammerFall, o peor todavía, Freedom Call y se me ha indigestado algo, pero este segundo trabajo no me ha simpatizado como ese debut.

A nivel musical, mantienen o, incluso aumentan un pelín la potencia, sobre todo en la base rítmica, pero a nivel vocal pierden agresividad, dejándonos solo con la voz limpia. También sufren un ligero cambio a nivel estilístico, y pasan de ciertas reminiscencias a Stratovarius a intentar ocupar el espacio dejado por unos Nocturnal Rites, pero, como ya he dicho, sin voz rota.

Y es que Nocturnal Rites lo hicieron bien, aparecieron con un cantante chillón en pleno boom del power, cambiaron a voz rota-melódica cuando los berridos ya amenazaban demasiados tímpanos, y cuando aparecieron las primeras críticas que su sonido no daba para más… desaparecieron. Sí, es posible que una banda de power metal termine su carrera sin destrozar su imagen, muchos no lo entienden, pero es así.

Y ahora Enbound intentan recuperar ese sonido para ver si pueden exprimirlo más… pues se ve que no, que ya dio todo lo que podía en su momento y todo lo que sacan es “parecerse un poco a…” pero sin un solo tema que nos incite a querer escuchar más.
Lo siento por los amantes del power con criterio (parece una contradicción o una falacia, pero no, conozco a alguno), porque de todo lo que está saliendo ahora (y que no es poco), a parte de Dynazty, el resto de bandas se están cargando lo poco que queda de este estilo.

Lluís