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Hace ya tiempo, la banda se auto definía (y con razón) como un grupo de “gótico de estadios”, con un rock metal gótico repleto de himnos con su sello más personal.
En 2013 comenzó a cambiar la cosa, cuando editaron ese disco tan fácil de pronunciar como era el “Nimmermehr”, volviéndose más intimistas y ya con solo un par de singles/himnos como eran “Heile, Heile Segen” y “My Deal with God”, ambas menos épicas de lo normal.
Luego llegó esa cosa ese disco raro ilógico que se salía de sus propios esquemas, el “Terlingua”, con una imaginería del oeste que no les pegaba, y con singles como “Never-Ending Love Story”, pero ya sin himnos.

Y ahora nos presentan este “Together Till the End”, donde se confirma que hemos pasado del “stadium gothic rock” al gótico “en pétit comité”.

La originalidad brilla por su ausencia, y pasan a buscar colaboraciones que hasta el momento no necesitaban, y que tampoco aportan nada, como el caso de Ronan Harris de VNV Nation, cuya voz no sirve mucho de contrapunto a la de Martin Engler. Luego están dos abueletes, Joachim Witt y Tilo Wolff, que sí, su voz es bastante distinta a la de Engler, pero no es que estén en su mejor momento… ni en el de sus últimos 20 años de carrera.
Y luego tenemos a Chris Harms (Lord of the Lost), que sí, su voz es distinta, y sí, está en el momento dulce de su carrera musical, pero ya se le conoce como al “Bjorn Speed Strid del gótico”, que colabora en todos lados.
Por si no fuera poco, nos “regalan” un segundo disco con remezclas (oh, sorpresa, en los últimos dos años casi no se ha hecho esto) y algún tema en directo o en su versión demo (aquí la moda ya se remonta al primer recopilatorio de los 200 que tienen Scorpions editados, allá por el paleontolítico superior).

Necesitan otra reinvención como la que precedió al “Viva Hades”, donde se buscó a un nuevo batería (nueva, en este caso), un bajista, y el batería pasó a ocupar el lugar del fallecido Miky Mono, dando paso a lo que fue la época dorada del grupo. No digo que haya que matar a nadie (o que sea del todo necesario), pero hay que intentar darle la vuelta a esto, buscar cómo pueden volver a crear himnos, en lugar de irse apagando poco a poco, disco a disco.

Lluís