Acojonados estaban aún y siendo de Bilbao al tener pocas entradas anticipadas vendidas y al haber tan solo 7 personas en la sala a 15 minutos de empezar… pero como hablábamos hoy con alguien que entiende de esto, Girona es territorio comanche, y pueden venir Sôber y tener solo media entrada cuando en Barcelona habían hecho Sold Out, y pueden venir Soulfly, empezar a tocar con una sala vacía y acabar con 300 personas.

Seguimos con el hábito de hace 20 años de creer que los conciertos empiezan más tarde de lo que dice el cartel (se nos acostumbró a que empezaran con un mínimo de una hora de retraso y yo he asistido a conciertos donde grupos programados para la 1 de la madrugada, tocaron a las 5), hay que cambiarlo, pero ya no sé cómo.

La cosa es que el Reno Renardo empezó puntual, primero con un collage de vídeos esperpéntico-musicales de youtube, y luego ya con una intro y el reno dando entrada al grupo en sí… cosa que me llevó a pensar… con la pasta que se gastan los grandes grupos con muñegotes inflables que, vale, se ven a un kilómetro de distancia… pero el juego que les da el tener a un reno por ahí pululando o un bogavante buscando descargar su amor…

¿Y por qué pude pensar eso? Pues porque era la sala pequeña y no estaba a rebosar. Las otras veces que he visto (o intuido a lo lejos de la sala) al Reno, les he visto en festis o en salas grandes, llenas a más no poder, donde no te puedes ni mover ni esquivar al típico tío de dos metros que se te pone delante. Además, no hay un mínimo de mil personas cantando las canciones de principio a fin y eso ha hecho que, por primera vez desde que les conozco, pudiera ser consciente de las limitaciones de Jevo a la voz (no como cantante, ya que es un título que siempre ha negado) pero también, por primera vez, poder disfrutar plenamente de un concierto suyo.

Han empezado con “Meriendacena Medieval“, muy enérgicos. Luego, un par o tres de canciones donde las guitarras se han descuadrado sonando demasiado guarras y un Jevo algo despistado, supongo que por el hecho de aún tener en mente que el concierto había pinchado. Pero poco a poco se han cuadrado, se han animado, y han sido capaces de firmar un buen concierto, con un Ander que se lo ha pasado teta y ha sido la gasolina del grupo, y un Mikel que ha aportado la seguridad necesaria para todo ello.

Jevo ha terminado justito de voz, pero vamos, ¿a qué vamos a un concierto del Reno Renardo? ¿A que nos alucinen técnicamente a nivel individual como Dream Theater? No, todo lo contrario, vamos a pasarlo bien, y eso han conseguido entre sus canciones y sus lecciones de catalán e inglés.

No sé con qué imagen se habrán ido de Girona ahora que están acostumbrados a tocar ante mucha más gente, pero lo que puedo decir es que deberían probar de hacerlo más a menudo, para que unos cuantos privilegiados podamos disfrutar más de ellos.

Lluís