Primera edición del Download Festival en Madrid, que se salda con aciertos y desaciertos, como toda primera edición.

Empezando por lo malo, ya básicamente todo el mundo sabe que abrir puertas a las 17,25, cuando el primer grupo tocaba a las 17,15, con colas de más de dos kilómetros (según Google Maps) bajo un calor sofocante, fue nefasto. El mismo error lo repitieron los siguientes dos días, supongo que no tuvieron margen para negociar con los trabajadores que estuvieran unas horas antes ahí.

También hubo quejas sobre el que no se dejara entrar agua… ahí yo creo que se exageraron las quejas y que la organización falló, pues agua había en los baños, en los aspersores, etc… lo único que estaba poco visible y nulamente señalada (al igual que el tema de varias colas según tuvieras pulsera o no, cosa que también solucionaron al segundo día).

Mal el comunity manager del festival, a ver si para el año que viene contratan al del Azkena o al de la policía nacional (y no es broma), porque no dio respuestas válidas a nadie, o, directamente, no dio respuestas. Se habrían ahorrado muchísimos problemas si hubieran contestado y los ánimos no se hubieran calentado tanto.

Mal también la exagerada seguridad, el quitar a la gente las cadenas de las carteras (¿qué van a hacer con eso? ¿Estrangular a una lagartija?) o no dejar pasar cámaras (perdón, pero dejaron pasar los teléfonos, y molesta menos una cámara que en dos minutos puedes echar buenas fotos, que teléfonos levantados durante una hora de concierto… y dudo que nadie vaya a pegarle a otra persona con algo que vale 300 euros o más).

Por el contrario, bien, pero que MUY BIEN, el largo de las barras de bebida, ni con mucha gente debías esperar más de dos minutos para pedir una cerveza. Además, en cada barra, un tirador de eso que llaman cerveza sin alcohol y de cerveza con limón.

Fantástico y hasta surrealista, que era imposible de creer, el buen trato por parte de la gente de las barras, seguridad, cambio de divisas, etc… Podían llevar ahí achicharrados horas que te servían siempre con una sonrisa y algún comentario divertido. No sé qué les pagaban, pero deberían de haberles pagado el doble. Ni en un concierto (en sala grande) ni en ningún festival me he encontrado yo con tanta alegría y buen rollo. Lástima que el primer día no supieran qué hacer cuando pedías una bebida que iba con un vaso distinto al que llevabas, pero también lo solucionaron para el segundo día.

Dicho esto, vamos a por lo que es la música en sí:

Jueves 22:

– A Day to Remember.

Tras media hora de retraso en la apertura de puertas y hora y pico en la cola, no llegamos a entrar hasta esa hora.

No es un estilo que nos excite ni nada, pero bueno, tocaron lo que su público esperaba y les hicieron saltar, que ya son ganas después de las horas de cola al sol, y estar en el escenario donde a esa hora pegaba más y no tenía sombras para resguardarse.

Compactos, seguros, con un buen sonido (cosa que sería la tónica en buena parte de las bandas del festi) y una muy buena puesta en escena… hardcorín, pero buena.

Five Finger Death Punch.

A pesar del repentino cambio de cantante en estos últimos días, no sé por qué, pero esperábamos algo bueno. Lo normal sería no esperarse mucho de un grupo con un frontman que no ha tenido ni tiempo de ensayar. Pues bueno, Tommy Vext no tiene el mismo chorro de voz, pero sí un timbre similar y una buena dosis de carisma a la par de humildad que le hace ser un buen sustituto.

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Solo tuvieron dos problemas, uno, que no fue la tónica del festival, un sonido demasiado alto, el más alto de todo el festival. No sé si querían promocionar el tenderete de tampones para los oídos… pero ni con los buenos se podía aguantar bien. Y el segundo problema, que ese sí fue bastante generalizado, fue la elección de los temas. En este caso no sé si el nuevo vocalista no se sabe más… pero fue un concierto demasiado lineal, muy metalcore y con pocos temas para que la gente saltara.

– Gojira.

Poco se puede decir de los franceses (siempre escribo “jovenzuelos franceses” y luego me doy cuenta que ya no lo son tanto). No corren por el escenario, poses hay las justas… pero es que el espectáculo es su música y verles tocar. Lo clavaron absolutamente todo con un sonido que, aunque mucho más bajo de volumen que el de 5Finger, fue mucho más envolvente y brutal. Ni un puñetero fallo o pseudo-desliz.

Eso sí, de nuevo pecaban con el setlist. En un festival con tantos miles de personas, empezar con dos temas pesados y largos no hará que los que no te conozcan se queden ahí pegados. Si eres músico, sí, porque vas a flipar con la composición y la ejecución, pero si no… te vas a buscar sombritas y cervecitas. Y cuando ya había pasado la gente que se marchaba del escenario número 1, va y sueltan un par de singles cortos y accesibles con los que deberían haber empezado.

Pero vamos, como todo concierto de Gojira, notable alto.

– Motionless in White.

La primera gran sorpresa del festival. Les conocía, me encantó su anterior disco y me ha aburrido enormemente el nuevo. Pero bueno, había que verlos.

Un sonido mucho más industrial, compacto y contundente que lo que tenemos en disco, junto a un espectáculo puro y duro encima del escenario, nos dejaron pasmados y ahí clavados cuando en realidad íbamos de camino a buscar el baño… y hasta que no terminó el concierto, no pudimos movernos.

Hay que verles en vivo a esta gente, sonaron genial de principio a fin y son unos profesionales del directo, controlando absolutamente cada palmo del escenario, cada pose que se marcan… todo. No tienen lugar para fallos, ni en lo musical ni en lo visual, altamente recomendables.

– Linkin Park.

A ver, pocas esperanzas teníamos… “¡¡¡uuuuhhhh, cerrados de menteeeee!!!”… puede, pero al segundo tema empezaron con el pop, luego se fueron a una remezcla de esas discotequeras que hicieron cuando se habían olvidado de cómo hacer buenas canciones, y volvieron al pop. Así que, tras “In the End”, “Wastelands” (de su genial “The Hunting Party”), un montón de chorradas poperas y un Chester Bennington que ya no está para estos trotes (“es que arrastra problemas vocales”…. Pues con la pasta que debe de tener, que deje una temporadita los conciertos y se cure lo que se tenga que curar), decidimos ver qué era eso llamado Porco Bravo de lo que hablaba todo el mundo.

– Porco Bravo.

Ahí se comentaba “es que hay gente que ha nacido para tocar y otros que han nacido para estar encima de un escenario”… yo creo que hay una tercera clase de gente, que son los que han nacido para tirarse al público… de normal, con una cabeza de cerdo, encima de una plancha de surf o con los pantalones bajados y una bengala encendida en el culo.

Tienen canciones más en plan Turbonegro y otras algo más punkarras. Calidad, lo que se dice calidad, no les rebosaría por los poros. Pero son un buen espectáculo, te echas muchas risas y, oye, que de vez en cuando, la cerveza con rock entra mejor que con según qué metal.

– Dark Tranquillity.

Porco Bravo no habían conseguido el objetivo de aniquilar a los Linkin’Pork, así que el festival siguió su curso y mientras los amantes de las Pringles seguían ante la gran masa de público, Dark Tranquillity aparecían con media formación cambiada y un Mikael Stanne que el cabrón está igual que hace 15 años. Lo único que ha cambiado en lo relativo al aspecto exterior es que por fin mueve las manos con algo de lógica y no se pasa el rato tocando el air-arpa imaginario, pero ha cambiado ese vicio por el de correr hacia atrás… sin parar.

Eso sí, una década atrás tenía más chorro de voz. Pero bueno, se las apañó bien para cantar todo lo que tenía que cantar. Fue el primer grupo del festival que supo combinar bien los temas nuevos con los más clásicos y aquellos que sus fans estaban esperando con ansias. El sonido de los instrumentos fue espectacular, junto con una pantalla con proyecciones de vídeos de los temas viejos y vídeos hechos para acompañar a los nuevos, fue uno de los mejores espectáculos del día… aunque Motionless in White habían dejado el listón muy alto con su puesta en escena.

– Monster Magnet.

Dimos el día terminado con ellos, tantas horas al sol empezaban a tener sus efectos y el cansancio se empezó a propagar por todos nuestros huesos y músculos.

Músculo es algo que ya casi no le queda a Dave Wyndorf, chupado a más no poder pero, eso sí, más en forma que la última vez que le vimos, después de su sobredosis, habiendo dejado las drogas y que fue de lo más aburrido. Ahora ya debe de haber encontrado la dosis adecuada, y nos alegramos. Buen concierto de los Monster Magnet, mucha rabia y mucho Stoner a partes iguales, volviendo a recuperar el ser animales de directo como habían sido hace ya demasiados años.

El sonido del primer día nos sorprendió muy gratamente, para ser un festival al aire libre, quizás el que mayor calidad de sonido de todos a los que he asistido.

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Viernes 23:

Habiendo aprendido la lección, nos lo tomamos en plan Mahoma, llegamos temprano, escogimos la mejor sombra por donde iba a pasar la cola, calculando entre la mejor distancia al bar y el mejor follaje de un árbol, y dejando que la cola viniera a nosotros.

A nosotros nos funcionó bien, y aunque volvieron a abrir poco puntuales, en media horita entramos al recinto. Eso sí, se repitieron las colas de más de un kilómetro de largo durante un día que fue un sinfín de llegadas de gente. Era previsible que fuera el día más abarrotado del festi.

Lógicamente, nadie pudo ver a Late to Scream, otro de esos grupos que se prepararon su actuación en un gran festival, para acabar tocando para el personal de las barras y el de seguridad.

– Myrath.

Los turcos abrieron el escenario 1 del viernes, y al día anterior alguien debió de tocar algo, porque se pasaron todo el concierto haciendo pruebas de sonido, volumen de guitarras, bajo, batería y voz… y por si fuera poco, combinado entre pruebas con graves y agudos.

¿Por qué no nos fuimos a ver We Ride si sonaba así? Bueno, pues primero y más importante porque nos gustaba Kamelot en su época de los 90, y así los recordamos un poco (no es que haya ningún ex miembro, es que Myrath son muy Kamelot, un pelín más folkies), segundo, estábamos a la sombra y al lado del servidor de cerveza con limón y, tercero, la bailarina que tenían Myrath sobre el escenario nos hacía olvidar un poquito ese calor (o caliente, para todos los grupos extranjeros que buscaron “hot” en el google y no dejaron de repetir “caliente” e “hijos de puta” en todo el festi).

– Dawn of the Maya.

Después del sabor agridulce con que nos habían dejado los Myrath, nos fuimos para los escenarios pequeños, a ver los Dawn of the Maya, de los cuales nos había gustado mucho el último disco, “Colossal”.

Decepción total la que tuvimos al oírles… tanto por el sonido que sacan en directo como por la actitud encima del escenario, eso parecía un grupo de punk versionando a la banda que solo conocíamos en disco.

El técnico de sonido hizo bien su trabajo, todo estaba al nivel que tocaba y con el sonido que tocaba, pero a la banda le queda mucho rodaje para llegar a sonar compactos y acercarse a lo que hacen en estudio. La parte buena es que por fin hay grupos españoles que pueden fardar de grabación y producción de sus discos.

Llegados a este punto, decidimos irnos hacia Skindred que tocaban en el escenario 2, pero el calor era insoportable como para meternos a pegar saltos ahí con un grupo que no nos acaba de convencer. Decidimos pues que era hora de probar los aspersores (que si te quieres refrescar bien, casi ahorrabas tiempo usando los grifos de los lavabos para echarte agua) y de descubrir que el kalimotxo lo servían en vaso grande y con mucho hielo.

– Hamlet.

Volviendo al escenario 1 vimos que ya no quedaban zonas de sombra desocupadas, y que se había reunido ahí delante muchísima gente, más que para muchos grupos internacionales, cosa que nos alegra.

Y hasta ahí lo bueno de Hamlet. Otros que tiraron de un setlist espantoso para un festival, aunque empezaran con “Limítate”, luego tiraron de demasiados temas nuevos. Pero quizás eso fue lo mejor de lo negativo.

Con un Molly pasadísimo de lo que se hubiera metido, que empezaba frases sin sentido que dejaba a medias, pegaba gritos en mitad de las canciones sin que vinieran a cuento (y no aguditos, era como la niña de 5 años pesada de la pareja de al lado del restaurante que no para de berrear y no sabes por qué no se lleva un par de hostias, pues ese tipo de gritos), fuera de tono y de tempo. Por si fuera poco, se dedicó a fardar que había ido a clases con el profe de inglés de Sergio Ramos y a combinar el castellano y el inglés en los parlamentos….

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Molly explicando la diferencia entre chicken y kitchen al público

Y siguiendo el desastre, los músicos no pasaron de Molly y tocaron lo que tenían que tocar, en su lugar, intentaron constantemente acoplarse al ritmo de esa chufla con patas, cosa que hizo que se descuadraran y eso sonara como un grupo de adolescentes en su primer ensayo.

Concierto para olvidar, aunque costará que no recordemos lo de “faquin ameisin!!!”

– Opeth.

Estábamos hartos de sol y de conciertos malotes, así que aprovechamos para comer algo y pillar a Opeth por la mitad.

Se nos fue un poco la mano, o quizás estábamos a gustito en la sombra, pero llegamos a 20 minutos del final, o sea, dos canciones.

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Poca energía tanto encima como debajo del escenario, pero eso sí, sonaban muy bien, todo donde debía ir, cada instrumento en su sitio y, por fin, otra vez el buen sonido que ya empezábamos a echar de menos del día anterior.

– The Cult.

A ver, a mí me hacía gracia verles… todavía no había tenido la oportunidad y, aunque consciente que ya están abueletes, para decir “otro de los grandes a los que he visto”.

Pues… ni abueletes ni nada, fantástico concierto de Billy Duffy y Ian Astbury. El sonido más nítido y rockero del festival, potente y directo. Billy nos demostró una y otra vez que seguía siendo un maestro en las posturas rockeras, que todavía muchos tienen que aprender de él, e Ian que todavía está en buena forma vocal (aunque se ahorrara unas cuantas subidas en temas emblemáticos como “Wild Flower”).

Nos faltaron unos cuantos temas de los más “coreables” (para mí es mucho más de directo “American Gothic” que “War” de su “Beyond Good and Evil”), aunque sí es cierto que tiraron mucho del “Love” (olvidando el “Ceremony”) pero vamos, con ese sonido y esa actitud, que hagan lo que quieran que el concierto será lo que los entendidos del tema llaman de forma técnica “un concierto too chulaco”.

Faltaron los bises, pero se ve que Hamlet, así como no cuadraron musicalmente, en lo temporal tampoco, y se comieron tiempo de los demás.

– Mastodon.

Veníamos ya avisados que en directo les falla la voz. Y sí, sobre todo al principio, ni Brent Hinds ni Troy Sanders dieron la talla (Brann Dailor quizás sí, pero cantó poquito).

Pero como no son cantantes, hicieron el recorrido inverso de los que sí lo son, y a medida que pasaban los temas, pues cada vez fueron a mejor, y junto a este metal progresivo que sigue bebiendo del sludge que te hipnotiza a medida que pasan los temas, nos dejaron un buen sabor de boca.

Eso sí, se me sigue haciendo raro ver estos rednecks tocar temas tan complejos y no algo más thrashie punkero.

De nuevo el sonido fue impecable y si no fuera porque por ahí apareció Molly para darse otro baño de masas y fotos entre el público, nos hubiéramos olvidado de lo mal que había empezado el día, buena nota para los Mastodon.

– System of a Down.

De golpe y porrazo, se cubrió de gente el escenario 1… y el 2, pero mirando hacia el 1. La masa de gente era increíble, y los que nos habíamos sentado a una distancia más que prudencial para descansar y “a ver qué tal, que si está Serj flojillo como dicen, me quedo aquí tranquilo” nos tuvimos que levantar o se nos llevaban por delante.

Empezaron puntuales, como casi la totalidad de los grupos del festi (otro acierto para ellos, muy bien organizado todo en cuanto a las bandas), y empezaron a saco.

Aquí sí que no hubo nadie que se quejara del setlist, ¿sabes las canciones míticas de System of a Down y las que de algo te suenan? Pues esas las tocaron todas. De hecho, en el caso de SOAD, la sensación es que podrían haber quitado alguna y hablar un poquito entre canción y canción. Pero vamos, fue un trallazo de concierto, una canción tras otra, sin descanso. Serj está en perfecto estado de forma vocal, sonaron muy, pero que muy bien y la gente sudó y sudó pegando botes y berridos.

Debo reconocer que soy más de Serj en solitario que con SOAD, ya que me parece más interesante lo que hace (y también más loco, si cabe), pero en cuanto a puesta en escena, sonido y tralla… sin duda me quedo con un concierto de System, al menos si es este.

Hubo más quejas con este concierto de buena parte del público que, otra vez, tenían razón, y, de nuevo, no obtuvieron respuesta alguna por las redes sociales. Sonaba bajo. Demasiado bajo para un concierto tan potente como el que nos ofrecieron. Y físicamente era imposible acercarse más… no cabía nadie ahí.

De nuevo, el comunity manager la cagó al no dar respuesta ni avisar a sus compañeros, y se terminó el concierto con la sensación de que hubiera sido el concierto de su vida para alguno si el volumen hubiera estado donde debía estar. Hay que decir que, como con el tema del agua, al día siguiente lo solucionaron y Prophets sonaron a buen volumen.

– Zebrahead.

Ahora diréis, “¿Pero esto no es una web de metal? ¿Qué hacían en Zebrahead en lugar de estar viendo a Brujería?”, pues… muy sencillo, pasarlo bien.

Brujería ni son lo que eran, ni nos han dicho nunca demasiado. En cambio, de Zebrahead sabíamos que eran divertidos… y nos lo pasamos teta. Ya, antes de empezar, salió el cantante a intentar convencer a esos miles de personas que se marchaban de SOAD ya directos para casita, que se equivocaban de dirección, que no siguieran andando, que el concierto era ahí mismo… y acabó haciendo sentar a la peña que pudo para asegurarse que no se fueran.

Gente que toca con un tío disfrazado de cerveza que hace un coro cada 4 canciones y el resto se dedica a preparar y servir cubatas a sus compañeros… serios no son… pero saben lo que se hacen.

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El propio vocalista de Zebrahead apartando a la gente para el Wall of Death

Otros hardcorines de los que, si no te conoces las canciones, te suenan un poco todas igual, pero se montan un buen pollo encima del espectáculo, comunican perfectamente con el público, les hacen hacer lo que quieren (de hecho, fue el único Wall of Death en el que me metí de lo bien que me lo estaba pasando) y el público sale satisfecho a nivel musical y a nivel de espectáculo. Poco más puede pedir el que va a un concierto.

Sábado 24:

Repetíamos táctica mahomista, de dejar que la cola viniera a nosotros mientras nos esperábamos con unas cervezas bajo la sombra de un árbol… pero no funcionó la táctica… poca gente el sábado, que no llegarían hasta la caída del sol, y la cola jamás llegó a nuestro árbol. Así que nos levantamos, y para adentro, a ver los God Damn que, viendo a qué hora tocaban, no teníamos esperanza de verles.

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– God Damn.

Llegamos y pudimos escuchar un par de canciones de los que terminaban, Trono de Sangre, que, a pesar del nombre, no sonaban del todo mal.

Pero a lo que íbamos, nosotros estábamos todo ilusionados de ver a este grupo de Stoner francés, por si fuera poco, encontramos una buena sombra a distancia prometedora del escenario. Nos sirven una cerveza perfectamente fría y nos disponemos a ver el concierto que ya iba a empezar.

Mierdas, será que es una canción antigua que no conocemos… de cuando hacían cosas más guarras. Anda, la segunda… igual. ¿La estará cagando el técnico de sonido? Porque esto es una mierda.

Pues no, el técnico de sonido, bien. Se ve que no eran los God Damn franceses stoneros, sino que son unos ingleses que hacen una cosa rara alternativa con el bajo pre-grabado que a veces se oye, y la mayoría de veces, no, pero total, con el ruido que hacen, tampoco es que importe.

Decepción absoluta por nuestra parte, aunque en esta ocasión, no se nos ocurrió mirar la web del Download y ver que había más grupos con el mismo nombre. Esta vez, culpa nuestra.

– Childrain.

Con los ánimos decaídos, nos movimos unos metros para ver a esta gente que tanto nos han simpatizado en cd. Amigos nuestros los habían visto en directo y nos habían dado buenas referencias.

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Tocaron bastante bien, peeeerooooo, la voz se dista mucho de lo que tenemos en los discos y, un poco como Dawn of the Maya, aunque no tan exagerado, viendo la calidad y la ejecución tan perfecta de la mayoría de grupos, se notaba que les queda camino a recorrer para ser considerados un grupo de los grandes. Sonido demasiado guarro en un estilo que puedes distorsionar, pero para que el sonido tome volumen, no para que suene así, que costaba reconocer los temas. Si encima, resulta un estilo soilworkiano que ya está un pelín demasiado visto, o lo haces muy bien, o te quedas siendo uno del montón.

Hace no demasiado, había bandas españolas que sonaban muy bien en directo pero luego, fuera por falta de una buena producción o un buen estudio de grabación, no podían plasmarlo en los discos. Ahora parece que sucede lo contrario.

– Sólstafir.

Visto lo visto, nos fuimos para los escenarios grandes a ver a los islandeses. Que… uf, entiendo que se hayan pasado a cosas más post-metal, porque con esa mierda voz que tiene el pavo en directo, la única excusa es decir que es algo experimental.

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Como podéis ver por la indumentaria, Sólstafir se hicieron eco de la fiesta del orgullo gay

Música demasiado pesada para un festival y un sol que pegaba de lo lindo hizo que prefiriéramos refrescarnos por el exterior con agua y por el interior con una buena cervecita con limón.

– Iced Earth.

Hicimos el intento de ver a los Deafheaven, pero esa caña bruta y guarra no se hizo para nosotros, así que nos fuimos a ver a los Iced Earth, de los que esperábamos al menos distinguir alguna canción, cosa que llevábamos todo el día intentando con el resto de grupos.

Mucha menos gente en el escenario principal que los dos días anteriores a esa hora, y es que Iced Earth ya no son lo que eran. Hay que decir que, aunque el nuevo cantante diste bastante del vikingo al que todos añoramos al instante en que dejó la banda, no lo hace nada mal, pero es una música que se ha quedado en el pasado y si, además, nos vienen con un setlist de temas nuevos y solo sacan un clásico a mitad de concierto para cerrar luego con el “Watching Over Me”… son de los que tampoco han entendido que un festival es algo donde no vas a convencer solo a tus fans. Y creo que ni a los fans convencieron, ya que la gente salió con la típica cara de “bueno, hemos echado un ratillo por aquí”.

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– Kvelertak.

Otros a los que les teníamos muchas ganas y que salieron muy potentes con un Erlend con una máscara rara que debe de ser algo folklórico noruego, pero que serviría para una despedida de soltero.

Son una gente que pueden pasarte del Black-Thrash al Black’n’Roll sin que dejen de sonar a sí mismos. Sonaron muy bien, con un bajo y unas guitarras muy poderosas y envolventes que marcaron el sonido de su concierto.

A pesar de que lo estábamos pasando bien, apostamos por irnos a cenar (que había que caminar un poco, ya que los puestos de comida estaban algo alejados y rescondidos de la zona de conciertos), ya que preveíamos que la noche iba a ir a más y teníamos la esperanza de perdernos algo bueno para poder ver algo mejor.

– In Flames.

Aparecieron los suecos con un gran espectáculo de luces, dado que ya empezaba a oscurecer (y a taparse, incluso cayó alguna gota, que también son cojones que no pasara durante ninguno de los días de intensa calor… seguro que alguno por Twitter también le dio la culpa de esto a la organización).

La mayoría de la gente fue llegando para asistir a este concierto y a los siguientes, y ya nada tenía que ver con el público que había asistido en el mismo escenario para ver a Iced Earth.

Otros que para mí no supieron hacer un setlist para un festival. Vale que el último esté bien, pero no tanto los dos anteriores, y abusaron demasiado de esta última época, tanto que no fue hasta la séptima canción que sonó algo de más de 10 años.

Tampoco entendemos cómo teniendo a seis tíos a parte de Anders encima del escenario, uno de los cuales solo toca cuatro botoncejos y dispara un par de samplers, ninguno haga los coros que tan bien quedan en los discos, ni le hace segundas voces a un Anders que ya está de bajada y parece que él es el único que no lo quiere admitir.

A pesar de todo, el sonido fue muy bueno, los músicos, de calidad contrastada, hicieron un muy buen trabajo y la gente disfrutó bastante, aunque no les hubieran venido mal dos o tres greatest hits más.

– Apocaliptica.

Mala previsión por parte de la organización, metiendo a Apocaliptica en la zona pequeña, donde se intentaron meter unas 10.000 personas cuando ahí no caben más de 5.000 apretujadas. Por si fuera poco, el volumen del escenario 3 estaba bajo, tanto que se oían más las pruebas de sonido del escenario 4 que a los propios Apocaliptica.

Optaron por un setlist de versiones de Metallica, con focos centrados sobre los cellos que no era espectacular, pero quedaba resultón. Empezaron muy bien y… hasta ahí aguantamos en la cabina telefónica del chiste de los chinos futboleros. De los 4 que éramos, dos tuvimos suerte de estar hacia el final y poder salir de esa maxi-lata de sardinas. Otros dos se quedaron presos sin ver casi nada, no oír más que las pruebas de sonido del otro escenario, y no poder ni respirar.

Se podría haber cambiado a Apocalyptica por Kvelertak sin problemas… pero claro, yo tampoco hubiera pensado que arrastrarían a tanta gente. Es un fallo de previsión, pero ya no podían hacer nada, se hubieran retrasado los conciertos y los Ministry llevaban preparados vídeos y necesitaban de las pantallas gigantes de los escenarios grandes.

– Ministry.

No soy demasiado fan de estos grupos que no paran de hacer discos y giras de despedida y al cabo de dos años vuelven a lo mismo con discos medio potables, pero visto lo que había en el otro escenario, no había nada más para ver.

Pues va y me sorprendieron, mucho. Yo pensaba que iban a tocar cualquier cosa, esos temas chungos y raros que componen últimamente basados en ruidos o paranoias varias.

Pues va a ser que no. ¿Sabéis esa canción que está más o menos bien de cada disco de Ministry y que hay que descubrir entre paranoias y cosas raras varias y diversas? Pues fueron pillando todas las que tenían y montaron con ellas un muy buen setlist.

Fue el único grupo que usó las pantallas laterales para reproducir vídeos (una buena parte en contra de Trump… o a favor… de desollarle), y entre el sonido potente e industrial, los juegos de luces y los vídeos, acabó siendo una de las sorpresas positivas de la noche. Buen concierto para ellos.

– Prophets of Rage.

A ver, las nuevas canciones que se han filtrado por internet son lo que, científica y técnicamente, se conoce por “una mierda de las gordas”, las versiones de los temas más famosos de Rage Against the Machine, seguramente llevan demasiado rapeado, y tampoco había tanta gente como en System of a Down, así que nos sentamos, que el cansancio ya podía con nosotros, y esperamos a ver si aguantábamos más o menos del concierto.

Pues no veas si lo aguantamos, la gran fiesta que se montaron los cabrones, todo el mundo saltando, cantando, berreando…

A parte de un par de temas nuevos, el resto fue un greatest hits de Rage Against the Machine con un mini the very best of Cypress Hill, y la gente no podía parar de saltar y berrear, parecía la noche de los muertos vivientes y poseídos, pero con más alcohol y muy buen rollo.

Sorprendente el fiestón que se pegaron ellos sobre el escenario y la gente sobre el césped artificial. Son de los grandes, lo saben, se lo creen y tocan como tales.

– NOFX.

Llevábamos todo el festi con grandes telones con dibujos, emblemas o decorados en los escenarios especiales para cada grupo. Pues llegamos al escenario 2 y nos encontramos con un puto cartel cutre de dos palmos de largo por palmo de alto, colgado (torcido) de dos cadenas como único decorado.

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Ellos saben que llevan 30 años tocando tres acordes… pero las risas que se han pegado, y siguen pegándose, con esos tres acordes, no lo supera nadie.

Grupo políticamente incorrecto en lo musical, en lo visual (esas panzas cerveceras…) y en… en todo, básicamente. Se metieron con todo dios: negros, musulmanes, españoles, americanos, suizos… no dejaron títere con cabeza. ¿Puedes sentirte ofendido en su concierto? Seguro que se meten contigo en algún sentido, pero es que se meten con todos los presentes y hasta consigo mismo. No quedaron mal con más gente porque a veces, tras un par de exhaustantes canciones de 30 segundos, en lugar de hablar y beber, solo bebían.

Son la polla, tocaron todos sus mejores (o, en su caso, más conocidos) temas, e hicieron partícipe al público de un cachondeo brutal. Son punkis, son unos borrachos, son musicalmente limitados… pero hicieron un concierto genial.

– Avatar.

Nos habían hablado muy bien de ellos… y yo haré lo mismo, hablar muy bien de ellos… pero no os lo creáis, son mejores de lo que pueda contaros nadie con palabras.

Grandísimo colofón final para el Download. Estos suecos tan maltratados por la prensa española que todavía no ha pillado que no es ningún grupo de power metal, salieron ataviados y maquilados como en sus últimos vídeos… y a partir del minuto cero fue como ver un videoclip de cerca de una hora, repleto de teatralidad y motivos circenses.

Bajo las pintas de Johannes Michael Gustaf Eckerström de loco y colgado, se esconde un cantante que combina perfectamente la voz gótica más cavernosa, la voz desgarrada deathmetalera, la voz melódica y la voz más chillona (que no sabrías decir si es más de black o de power metal) con una teatralidad absoluta y una buena dosis de cachondeo y buen rollo.

La mista teatralidad formulada a base de poses, posturas combinadas, coreografías y mini gags perfectamente preparados y ejecutados, es lo que define también al resto de músicos, como también el dominio de sus instrumentos (musicales).

Sonaron geniales y su espectáculo fue una locura visual. Si tocan cerca de donde vivís, id a verles, si no tocan cerca, también, id a verles.

Lluís

Fotos: TrollTeam