Resultat d'imatges

Desde su formación en 1985, la banda americana liderada por Jon Schaffer ha coleccionado muchos éxitos y críticas, grandes momentos y no tan buenos, discos de gran inspiración compositiva y otros con más bien nada de bueno a tener en cuenta. Con más de 30 años de trayectoria profesional como Iced Earth, Mr Schaffer ha editado 12 discos y ha conseguido hacer pasar por su banda un total de 23 músicos, alguno de los cuales ha venido, se ha ido, ha vuelto y ha vuelto a irse. ¿No está mal, no?

Para mi Iced Earth son una de las mejores bandas de Thrash Metal de la historia, sin dudas mi favorita, a pesar de sus altibajos. El combo Barlow/Schaffer es, o al menos ha sido, impresionante mientras ha durado. Tim “Ripper” Owens sustituiendo a Matthew Barlow a la voz, no fue demasiado bien visto por la mayoría, pero la verdad es que hizo un más que digno papel en el grupo.

Pero hay que dejar el pasado atrás, ya que la nueva era de Iced Earth es con el relativamente joven Stu Block a la voz, desde hace ya 6 años (3 discos ya con este “Incorruptible”. Stu es un gran cantante (al señor Schaffer no se le puede negar su siempre acierto en la elección de los cantantes) y diría que está viviendo su mejor momento vocal, pero lamentablemente está coincidiendo con el peor momento de Schaffer, tanto de salud, como de inspiración compositiva y probablemente también de motivación. Iced Earth no son lo que eran, van claramente de capacaída. De vez en cuando algún tema digno, tal vez alguno con caña y un recuerdo de la energía que esta gente desgranaban en un pasado, pero todo forma más parte de nuestra imaginación y recuerdo que de la cruda realidad. Todos nos hacemos mayores, y Ied Earth también.

“Incorruptible” se nos presenta con una interesante portada, un más que notable trabajo vocal de Stu y una interesante aportación a la guitarra del recién llegado Jake Dreyer. Y eso es todo. Al menos todo lo bueno que aporta este disco. A mi no me ha llegado a gustar ningún tema. Un disco vacío, sin ideas, sin singles, sin fuerza, sin feeling. Un disco muy lineal que está muy lejos de ser algo digno de recordar, lejos de lo que alguna vez llegó a ser esta banda, incluso lejos tan solo de intentar volverlo a ser. Un disco en el que si encuentras algo interesante no deja de ser algún riff más que reconocido y típico de Schaffer. Un disco, en definitiva y como he dicho antes, vacío. Un disco que me hace pensar mientras miro la portada que la mascota quemada de los Iced Earth que aparece, no deja de ser un reflejo de la energía de la propia banda: crucificada y quemada… sacrificada.

 

Sergi