Codex Omega

A casi todo el mundo le gusta poder disfrutar de un buen “Chis Pun Chis Pun”, sobre todo si viene acompañado de un “¡Pu Pu Pu Piiii!” y de unos cuantos “¡Charan Charan!”. Aunque realmente, el secreto está en los detalles, principalmente cuando se escapan con un par de “Pffffffffffffffffmmm Pffffffffffmmm” y un “¡Ras Chas Pan!”.

Los griegos Septicflesh han vuelto a invertir mucho dinero en “¡Pu Pu Pu Piiiis!”. Por cuarta vez consecutiva han grabado disco con el acompañamiento de la orquesta filarmónica de la ciudad de Praga. Una orquesta formada por gente ya acostumbrada a mear napalm y cagar pinchos, pues en su currículum consta que también han grabado con otras bandas de Metal como Therion, Iced Earth, Devin Townsend o Dimmu Borgir.
Lo que hasta ahora habían sido grandes álbumes de esta banda de Black Metal sinfónico, en esta ocasión se ha quedado algo descafeinado. La producción junto con las orquestaciones son espectaculares, pero en el apartado compositivo me esperaba algo más por su parte.

Continúan siendo una banda con un sonido 100% reconocible, y este “Codex Omega” nos deja temas que se van directamente hacia nuestros recopilatorios, como “Martyr” o “Faceless Queen”, pero Septicflesh tiran de recursos musicales que ya empiezan a resultar algo monótonos y, como principal crítica, hay que decirles: cuando pongo un disco, espero escuchar música, no silencios ni ambientaciones a volumen ridículo. Seguro que los silencios en el inicio de una canción tienen un significado super místico, pero aburren profundamente a la gente respetable que tiene ganas de hacer un poco de headbanging.

Con todo, “Codex Omega” no es un mal álbum, seguro que conseguirá enganchar a mucha gente que todavía no ha tenido la oportunidad de escuchar a Septicflesh, De caras al futuro, solo les pedimos que oxigenen un poco sus ideas.

Ivan Cateura