Personalmente, los descubrí con su anterior cd, “Atlas”, y me encantaron. De hecho, son de aquellos discos que te los vas escuchando y cada vez te gustan más y encuentras más canciones molonas.

Pero este 2018 está siendo un desastre para la música, que si bandas que se separan por voluntad propia o porque les persigue el FBI, discos pasables o malísimos de grupos ya de renombre que venían de editar varios trabajos de alta calidad, etc… Y Fear of Domination no son ninguna excepción dentro de este desastre.

De unos temas de metal industrial originales, frescos y pegadizos, hemos pasado a unos temas con gente gritando, sin sentido la mayoría de las veces.

Ahora podéis tildarme de machista y/o de anti-hipioso (aunque el percusionista Miikki Kunttu vaya más de hípster modernillo, cosa que no sé qué es peor), pero de un disco al otro, el único cambio es que han contratado de forma definitiva Miikki para las percusiones y a una chica a las voces para no depender de “guest musicians”.

A ver, por un lado, el percusionista… en un disco de metal industrial donde la mitad de las bases son programadas… no le veo mucho sentido.

Por otro lado, contratan a Sara Strömmer cuando en el anterior álbum, Helena Haaparanta (Crimfall) les había hecho unas voces y unos coros puntuales que quedaban magníficamente bien. Y, ¿qué pasa? Pues que la nueva quiere protagonismo y canta todo lo gutural y todo lo melódico. ¿Resultado? Una mala imitación de Butcher Babies (que ya es decir).

Hemos pasado de un disco cuidadísimo, con sus paranoias industriales (buscad el tema “El Toro” por ahí), sus melodías y con canciones trabajadas y con un buen resultado final, a un conjunto de temas repletos de gritos, ruido, ritmos que a veces ni vienen a cuento… bastante deplorable todo.

Lluís

P.D.: Dejo una pregunta al aire… ¿Qué es un percusionista? ¿Alguien que no supo aprender a tocar la batería tanto con pies como manos o alguien que no tiene dinero para comprar una batería entera?