Ya me lo dicen ya, que nunca estoy contento con nada… primero empecé a criticar a Sevendust porque se estaban repitiendo y, ahora que no se repiten y que han cambiado, me quejo de que se han suavizado demasiado.

Es verdad que les hacía falta un buen cambio, pero, aunque ni me planteé por dónde podrían ir los tiros, no me esperaba que fueran por este lado.

A ver, si buscamos el significado original de la expresión esa técnica que dice: “es que han madurado”, en su acepción referida al mundo de la música, subapartado rock-metal, versículo once, Sevendust cumplirían al pie de la letra esa definición: es un disco más íntimo, las melodías toman el protagonismo en detrimento de los ritmos entrecortados, etc…

Es decir, no es que se hayan vendido como muchos otros, ni que se hayan amoñardado como viene siendo ya lo habitual de estos últimos meses en demasiadas bandas… simplemente… eso, han madurado.

No esperéis saltar como locos con este nuevo disco, ahora, cuando hay un parón, ya no arrancan de golpe para poder pegar el típico salto abriendo las piernas de par en par, no… ahora vuelven a arrancar por abajo y van subiendo con la calma.

Una vez asumido eso, el disco entra bastante mejor que cuando lo escuchas por primera vez con los anteriores discos de los americanos en la cabeza… buenas melodías, ritmos bien acoplados, etc… La transformación ha sido homogénea por todos lados y cuadra bastante bien.

Dicho eso, a mí el disco se me acaba haciendo algo pesado y el pelín de variedad que les faltaba en anteriores discos, les sigue faltando ahora, aunque con un sonido distinto.

Lluís