Guns N’ Roses + Volbeat + Nothing More 01/07/2018 Estadi Olímpic Lluís Companys (Barcelona) [CAST]

Y aquí estoy, sin haber cumplido aún los 15 años, completamente enganchado a esta rebelde y polémica banda americana conocida como Guns N’ Roses, en el mejor momento seguramente de su carrera. Estadio Olímpic Lluis Companys de Barcelona, un estadio completamente a rebosar de gente, todos esperando ver sobretodo a los dos cabecillas Axl Rose y Slash juntos, desgranando tema a tema los grandes éxitos de los “Use Your Illusion” y del “Appetite For Destruction”. Esto me hubiera puesto la piel de gallina seguramente si de verdad en el 1993, con 14 años y medio me hubieran dejado asistir al que sería el último directo de mi banda favorita en Barcelona antes de su separación. Pero no fue así, yo no estuve allí, y ver a Slash en solitario años después, y también a GN’R solamente con Axl Rose no sirvió para compensar mi vacío emocional interior.

Resultat d'imatges de guns n roses barcelona

Pero quien iba a decirme a mí que justo 25 años después, tendría una segunda oportunidad. Bueno, de hecho, probablemente todo el mundo sabíamos que esa reunión se tenía que producir tarde o temprano, ya que la reunión de GNR sería una bomba de inyectar dinero a indiscreción. Pero dadme la licencia de plantear esto con romanticismo. ¿Quién me iba a mi decir que tendría una segunda oportunidad, aunque fuera 25 años después?

Nothing More y Volbeat amenizaron lo mejor que pudieron la espera. Quizá Nothing More no es el estilo más acertado para cubrir un grupo de Hard Rock como Guns N’ Roses, por lo que la gente que les hizo caso los miró, los escuchó y supongo que pasaron un buen rato. Le pusieron ganas y con el pedazo de sonido que pudieron tener, tuvieron una gran oportunidad de darse a conocer.

A Volbeat ya los conocíamos y es una banda de garantías. Te gustarán o no (a mí personalmente hace varios discos que ya no me convencen) pero ya es una banda con su propia reputación ganada. Lo que sí quedó demostrado es que no tienen esa mochila de temas para hacer saltar y cantar a los espectadores, por lo que, aunque suenen bien y compactos, y puedan ser un buen entretenimiento ante un gran evento, son demasiado planos y monótonos, y con un ratito ya es más que suficiente.

Al grano, 21:30h, la hora D, 25 años después. Sólo una duda, la de siempre, ¿habrá o no voz? Siempre la misma duda con Axl Rose, algo que todo el mundo ya ha asumido dentro del pack. Y aparece un tanque en las pantallas gigantes disparando en un bucle de forma muy cutre no sé qué y no sé dónde. Sí, durante 20 minutos… Sobraba, totalmente. Los 20 minutos de retraso que sufrimos desde la hora prevista de inicio hasta los primeros acordes de bajo de la esperadísima “It’s So Easy”. Y allí estaban, ellos también 25 años más viejos, Duff, Axl y Slash, los 2 últimos con algún quilo de más, y el primero probablemente el más respetado por la edad.

Todos y cada uno de los temas que un fan incondicional de Guns N´Roses quisiera vivir en directo fueron tocados en el Lluis Companys, en un concierto cargado de energía desde el primer segundo hasta el último. “It’s So Easy”, “Mr. Brownstone”, “Nightrain”, “Sweet Child O’ Mine”, “Live And Let Die”, “Don’t Cry”, “November Rain”, “You Could Be Mine”, “Estranged”, “Civil War”, “Knocking On Heaven’s Door”, “Paradise City”… Todos es todos. 3 horas del tirón, hasta el bis, que nos entregó 20 minutos más de recuerdos acabando como es bien sabido con “Paradise City”. Si se me pide que sea completamente honesto diré que sí, fue un pedazo de CONCIERTAZO (nótense las mayúsculas), con un sonido descomunal, con un Slash incombustible con sus Les Paul (y otras) y con un Axl que ya no entona prácticamente nada, pero que, aunque parece que no tiene voz, se pasa las casi 3h y media entregando todo lo que le dan sus cuerdas vocales.

¿Qué diré de Axl? Básicamente que ha ganado en años y quilos, y ha perdido la entonación y aquel desgarro de voz característico suyo. Es difícil no reconocer que berrea más que canta, pero con 56 tacos (que ya no son los 31 que tenía en el 93), un tío que lo entrega todo sin reservarse nada, de inicio a fin durante más de 3 horas, es que tiene un buen par de huevos, y hay que admirarlo por ello.

De Slash, nada que no sepamos ya. Él a su rollo, con sus solos y recreándose en sí mismo una y otra vez. Es un espectáculo y un privilegio verlo y oírlo. Cierto es que en ocasiones tenía más la sensación que estaba en un concierto de Slash en solitario con Axl y Duff como artistas invitados, porque el protagonismo de este con sus solos es incluso exagerado.

Duff, ha cambiado poco, sabe estar en su rol secundario dentro del grupo principal, sin hacer ruido y con sus minutos de gloria al frente del micro con la punkarra “Attitude”.

Del resto, a destacar sin ninguna duda el señor Richard Fortus. Es un pedazo de guitarrista que además se entiende a la perfección con Slash. Comprende y acepta su rol de guitarra secundario aun sabiendo que tiene calidad para liderar una banda de esta envergadura. Y afortunadamente también tiene sus momentos de protagonismo.

Y luego tenemos a Dizzy Reed, que sigue en el grupo a las teclas, junto a la señorita Melissa Reese, que probablemente si no estuviera no creo que nadie lo notara demasiado. Franck Ferrer a las baquetas, cumple, pero sin ningún tipo de pena ni gloria. Para mí, de las piezas básicas la que más flojearía.

Y después del breve análisis individual, el conjunto. Guns N´Roses podrían haber vuelto y cumplir con un par de horas de concierto e irse al siguiente bolo en el siguiente país, pero están de alguna manera compensando estos 25 años de espera con más de 3 horas de auténtico Rock & Roll, para jóvenes y no tan jóvenes, para hacernos vibrar a los que ya tenemos unos años en el mundillo rockero. Sí, es cierto que una hora menos de directo hubiera evitado algunos enfriamientos del público (sobre todo en los pasajes solísticos y de recreación personal de Slash) y hubiera hecho que nos fuéramos de allí calentitos y flipando, pero repito, 25 años después, por mi como si hubieran tocado 2 horas más.

Lo que sí que no me pareció bien es el abuso de versiones. Hasta 9 en un setlist de 31. Y luego los temas del “Chinese Democracy” que también se lo podrían ahorrar porque aparte de Axl Rose, no había nadie más en el estadio que quisiera escucharlas o verlas interpretadas.

Conclusiones pues… a pesar de que seguramente lo hubieran bordado con menos versiones y menos solos interminables de Slash, la verdad es que todos allí queríamos ver lo máximo posible a Axl y Slash juntos y más de lo que nos ofrecieron creo que era prácticamente imposible. Se curraron un conciertazo y sonaron extremadamente compactos. Solo falta ya que esta reconciliación dure lo suficiente para que se planteen editar un nuevo disco juntos, y que les aparezca la inspiración compositiva. Ojo si ocurre eso que podríamos volver a tener Guns N’ Roses por años. Disfrutemos pues de este momento, lo que para muchos ya ha sido un sueño hecho realidad.

Sergi

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