Saul Hudson, más conocido por todos como Slash está de enhorabuena. El que ha sido mundialmente conocido por romper barreras en los noventa como guitarrista solista de Guns N’ Roses está viviendo a sus 53 años de edad, una segunda juventud, la cual sin lugar a dudas está disfrutando y aprovechando. Su proyecto en solitario completamente consolidado ya con Myles Kennedy y The Conspirators, su nuevo disco “Living The Dream” con los susodichos, su reencuentro con su original banda Guns N’ Roses con gira mundial incluida, el anuncio que probablemente habrá también nuevo disco con Guns también… Un no parar de trabajo y emociones que creo que era difícil de vaticinar hace unos años pero que Slash está afrontando con energía y profesionalidad, y que sin duda debe formar parte de ese sueño que en el título de su último disco en solitario describe que está viviendo.

Bishop Gunn fueron anunciados pocos días antes como los teloneros del concierto. Desconocidos para muchos y también para mi, saldaron media hora de meritoria actuación. Grupo compacto en escena, que desgranaron los temas de su hasta ahora único trabajo y que amenizaron la espera de los que íbamos esquivando los repartidores de cerveza que trataban de colarse por lugares imposibles entre la gente de a pie bajo el escenario. Bishop Gunn hacen un Rock sureño bastante bueno pero que frotan la pesadez alargando los temas en demasía. Es un grupo que para un rato están muy bien pero que más de media hora se hubieran hecho muy pesados debido a la larga duración de los temas presentados. Eso sí, reconocer que sonaron incluso mucho mejor que el concierto estrella de después y que, aunque nadie estábamos mucho por la labor, aprovecharon bien su oportunidad en la capital catalana.

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Tras la retirada de material de los Bishop Gunn y los últimos preparativos para la actuación estelar, puntuales salieron a escena The Conspirators, Myles y Slash con el riff inicial de “The Call Of The Wild”, tema que abre el disco que venían a presentarnos. No hace falta confirmar que el público (alrededor de unas 3.000 personas) se entregó desde el primer segundo que vio aparecer el sombrero de copa y las gafas de sol oscuras con la Gibson Les Paul, y que no pararon de mirarlo y admirarlo ahora que tenían oportunidad de verlo de cerca (con Guns N’ Roses en el Estadi Olímpic éramos unos 50.000 y la cercanía queda algo en entredicho).

El pero más destacable de las más de 2 horas de actuación fue el sonido. Desconozco por qué, pero aunque tampoco era cercano al drama, algo no acababa de cuadrar bien y desconcertaba ya que los teloneros realmente sonaron finos. Slash lideró su banda desde el lado derecho del escenario (respecto al público), sin parar de moverse, saltar, posturear y sobretodo disfrutar. Sí, aunque esto sea totalmente subjetivo, tuve la sensación de que Slash disfrutaba de verdad sobre el escenario. Esas cosas se palpan, cuando los solos, riffs o simples acordes de acompañamiento te transmiten algo, y eso fue así durante 2 horas y cuarto.

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Aún recuerdo su anterior visita hace unos 4 años que destaqué sorprendido que Myles adopta un claro segundo plano y que ni brillaba ni lo intentaba, dando todo el protagonismo al guitarrista. Esta vez sucedió exactamente lo mismo, Myles es ya un más que consolidado frontman que aporta nueva savia a los seguidores de Slash, pero en directo, el combo Slash/Myles favorece y destaca sin ningún lugar a dudas al inglés. Slash es el único protagonista y lo mejor de todo es que no parece que él quiera que sea así, no muestra un egocentrismo como muchos otros sí hacen, pero son The Conspirators y Myles quienes dan dos pasos atrás para que no haya ninguna duda de quien es el espectáculo en ese grupo.

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Más de medio “Living The Dream” sonó en el Sant Jordi Club, donde no faltaron “My Antidote”, “Boulevard Of Broken Hearts, “Mind Your Manners” o “Driving Rain”. Fuera de su ultimo disco, por supuesto sonaron también “World On Fire”, “Shadow Life”, “Starlight” y homenajeando a Lemmy, “Doctor Alibi” donde el bajista Todd Kerns toma el mando a la voz y Slash se permite el lujo de corear “Doctor!” en el estribillo.

A diferencia del concierto de hace 4 años, Slash dejó de lado su cara Guns N’ Roses. Aunque la gente adora esos temas, Slash en solitario ya no los necesita desde que la reunión ha sido una realidad. La única elegida para la noche fue “Nightrain”.

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Normalmente cuando un solista va a marcarse el super solo de turno, se ve venir y ya de alguna manera se comenta con el de al lado el típico “ahora ahora”, o “vamos a flipar”. Con Slash la película es diferente. Sabes que caerá el solazo, pero no lo ves venir, y mientras se está marcando el solo de una canción de golpe de das cuenta que ya se ha flipado, los compis de escena se han alineado a la altura del batería, y Slash con se encuentra en el centro del escenario sacando todas las melodías y emociones posibles a su Les Paul. He visto cientos de solos de cientos de guitarristas en mi vida, incluyendo virtuosos de todo tipo, pero lo que es capaz de transmitir este tipo es muy difícil de describir con palabras. Es magia pura, es para simplificar, brutal.

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Si queremos ponernos puntillosos, y añadir una segunda pega al concierto aparte de la del sonido, podría ser que Slash tuviera 3 momentos de solista y que alguno superara los 10 minutos. Sea Slash o cualquier otro músico, una larga duración de cualquier solo enfría al público, incluso al resto de la banda y aquí por supuesto no fue menos. Dicho esto, no creo que nadie de los que estábamos allí hubiera dicho no a otra colección de solos de Slash porque compensa con creces.

Por tanto y resumiendo, Slash está de vuelta, de moda y en forma, y sin duda lo está aprovechando. Gran noche de martes (tercera y principal pega) musical, con musicazos sobre las tablas (The Conspirators son unos buenos músicos y un complemento perfecto para Slash). Y aunque alguien pueda pensar en el binomio Myles/Slash, que nadie se equivoque, Myles hace un gran papel como siempre, pero es un claro y descarado segundo plano. Sea como fuere, si entre ellos se entienden y la fórmula funciona, no seré yo quien la vete. Que así siga pues.

Sergi