El rock setentero se nos está yendo de las manos. Desde que una discográfica de metal extremo como Earache se arriesgó con unos desconocidos Rival Sons, toda discográfica, sin importar los estilos en que esté especializada, quiere su trocito del pastel, o lo que es lo mismo, su banda setentera que le asegure unas ventas.

Tenemos casos donde se han descubierto bandas de buena calidad, como Federal Charm, Asphalt Horsement, Horisont, Electric Mary o ASG, otros muchísimos casos donde las bandas eran malísimas, y algunos donde no era oro todo lo que relucía, o como se dice actualmente ese dicho: No me hagas de Greta Van Fleet.

Pues bien, Nuclear Blast se apunta al carro fichando a Jack Slamer, banda suiza de hard rock setentero.

¿Y qué tal el nuevo disco de esta gente? Pues no os sabría decir, porque este ya es un caso de vagancia extrema: Nuclear Blast han ido a buscar a una banda que se hubiera autoeditado sus discos, y reeditan el último, de 2016, bajo su sello. Por lo que nuevo, lo que se conoce común y generalmente como nuevo… no sería.

Bueno, y a los Jack Slamer, ¿en qué categoría de las antes comentadas los meteríamos? Pues en ninguna. Este es su segundo (y tercer) disco, y siguen sin despuntar especialmente. Tienen cosillas buenas, ideas para buenas canciones, están por encima de cientos de bandas que lo intentan, pero, ni sus canciones son para entrar a formar parte de la primera división del género, ni su cantante tiene ni el carisma ni la voz como para ser el frontman que les haga destacar.

No los echamos a los leones, pero tampoco sobresalen en nada, es un disco, simplemente, correcto. ¿Y por qué reeditar un disco que no pasa de correcto? Pues porque es la moda, y estamos empezando a escuchar rock setentero por encima de nuestras posibilidades. Tras la moda del power metal y la del metalcore, el rock setentero va a ser lo próximo que dejaremos de escuchar por estar agobiados de tantos grupos, y la putada es que nos perderemos alguna obra de arte por ahí en medio de tanta banda mediocre, pero, como mínimo, sabemos que es difícil que esa obra de arte sea de Jack Slamer.

Lluís