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Tras una década entera sin sacar disco (que, al precio que valen las entradas para sus conciertos, sospecho yo que tampoco les hacía mucha falta si iban llenando estadios sin presentar nada nuevo), nos aparece este disco homónimo.

La primera degustación se presentó bajo el tema “Deutschland“, una buena canción al más puro estilo Rammstein junto a un fantástico videoclip que nos llevaba a pensar que esos diez años de espera habían valido la pena.

Pero luego nos llegó el segundo single, “Radio“, un tema sin alma que no nos dijo absolutamente nada.

Ahora ya, con el disco entero, estamos un poco con la cara de “EMosido Engañado”, donde, dejando de lado la anteriormente comentada “Deutschland“, nos quedamos, sin duda, con “Tattoo“, con la potencia que nos gusta de Rammstein, y luego solo destacamos dos divertimentos, “Ausländer” en plan techno-industrial, y “Weit Weg“, como medio tiempo con tecladitos de unos Rammstein si hubieran existido a finales de los 80.

Tras diez años, dos canciones buenas y dos más entretenidas, yo, personalmente, lo encuentro bastante insultante, aunque ya nos podíamos esperar algo así cuando salieron los primeros audios del segundo disco de Lindemann en solitario, de difícil escucha.

Hasta ahora nos metíamos con grupos como Deep Purple o Whitesnake, el aspecto de abuelas entrañables que iban adquiriendo sus miembros con el paso de los años y los discos que iban sacando cada X años como excusa para salir de gira, no para que la gente se los escuchara, ya que no les queda nada por ofrecer, como demuestran en esos discos.

Pues bien… ¿y si no habíamos caído que en el metal industrial también pasaban los años? Hay cada vez más arrugas en Rammstein… ¿acabarán siendo también entrañables abuelas que editan discos prescindibles? ¿Ya está empezando?

 Lluís