Baroness se han convertido en un referente en ese estilo que nadie sabe definir exactamente como es el Sludge, aunque en su versión más melódica y prog… o al menos lo habían hecho hasta este “Gold & Grey“.

Y es que yo, lo del “Grey” sí que lo he encontrado, pero la parte del “Gold“… la encontré en sus discos anteriores, pero no en este, que no es malo, pero sí aburrido.

Es un disco sin chispa que, sinceramente, no sé como nadie tuvo el coraje de decírselo antes de editar el disco más insulso de su carrera, aunque seguro que ahora me saltan los progs y me dicen “es que no lo has entendido” o “no lo sabes escuchar bien”.

Abre el disco “Front Toward Enemy” que no acaba de arrancar ni destaca por nada especial, y ya el segundo track, “I’m Alrady Gone” es un medio tiempo ambiental, que choca, y no por positivo. Piensas: “Ahí la han cagado en el orden de las canciones, ahora se animará”… pues no, sigue “Seasons” que pasa sin pena ni gloria y el cuarto, “Sevens” es un interludio. Ahí empiezas a sospechar que no es que no han puesto bien las canciones buenas, que a ver si va a ser que no las hay.

Hasta “Throw Me an Anchor“, séptimo track, que llega tras otro interludio, no tenemos nada animado… plano y aburrido, pero con ritmillo, pero las esperanzas duran poco, le siguen una balada, otro interludio, y una balada más.

Llegamos al onceavo track con eso, “Cold-Blooded Angels“, el único con estructura interesante y no monótono, que empieza como balada, a los dos minutos pasa a ser medio-tiempo, y acaba con dos minutos más típicos de lo que serían los Baroness de discos anteriores, aunque le sobra un minuto a cada una de esas tres partes.

De ahí pasamos, cómo no, a otro interludio (y encontraremos dos más antes de terminar el disco), y volvemos a la monotonía y aburrimiento que impera en el conjunto del cd.

Disco sin vida que, por lo tanto, supongo que hará las delícias de los progs más trues, y del que nos quedamos con la sensación que seguramente, si hubieran trabajado más los interludios, alguna canción más interesante seguro que hubieran sacado de ahí, porque menos, es imposible.

Lluís XXIII