Seguro que os preguntáis: “¿Qué hacías en un concierto punky con el amor que les tienes a los punks?”.

La respuesta tiene sus partes:

  1. No todos los punkys son iguales, algunos se lavan, e incluso algunos, como Toy Dolls, por poner un ejemplo así como al azar, son divertidos de ver.
  2. Hace más de 25 años, unos cuantos nos fuimos a un concierto de Toy Dolls… y hasta ahí recordamos, no tenemos recuerdo alguno ni de si llegamos a entrar, hay que decir que era a los pocos días de inventar una nevera para unas 100 cervezas para el maletero del coche. Ya sé que existen hoy en día, pero no en los 90. Así que decidimos que era hora de volver e intentar recordar algo.

Los bares y restaurantes de Castelló estaban colapsados de gente, entre las fiestas en sí y el concierto, suerte tuvimos de encontrar un sitio y que nos sirvieran a una hora decente.

Al llegar, supuestamente, estaba terminando el primer grupo, que no sé deciros cuál de los dos que acompañaban a Toy Dolls en el cartel era, porque, tras años de ir a fiestas de este pueblo sé dos cosas:

  1. La cola para tickets y pedir bebida es siempre interminable
  2. La cerveza es una mierda, hay que ir a cubatas o ratafia

Así que nos dirigimos hacia los tickets, de espaldas al escenario, mientras oíamos cómo terminaban la canción, volvían a despedirse, la gente aplaudía, y empezaban otra… y así dos veces más.

A ver, los grupos que tenéis la suerte de telonear a alguien que arrastra mucha gente, no os flipéis, la gente os aplaude porque le estáis diciendo que os vais, y eso quiere decir que viene el grupo al que han venido a ver. Abusaron tanto del tema que les cortaron el sonido tras una canción y no pudieron despedirse decentemente, pese a haberlo hecho repetidas veces anteriormente.

Vaso hasta arriba de ratafia en mano, riéndonos de los pardillos que hacían cara de asco tras haber ignorado los consejos de los veteranos de esas fiestas y haber pedido cerveza, vimos cómo iban haciendo el cambio de escenario, telón de fondo y batería… Efectivamente, yo me pregunté lo mismo que debéis estaros preguntando vosotros… si son punks, ¿para qué cambiar la batería? Ni en Google he encontrado ninguna respuesta a eso, por lo tanto, no debe de haberla.

Empezaron ya el concierto los Toy Dolls, un pelín más arrugados y alguno más regordete… pero estos no son punks de verdad, los cabrones se cuidan, no son como Jordi Hurtado, pero no han envejecido demasiado en los 40 años que llevan, y mucho menos si los comparamos con un punk normal y corriente… tienen dientes (todos), no van encorvados, el aspecto físico está muy bien para su edad… y las voces son las mismas que en los 80. La música también, pero eso no es tan complicado, que no hablamos de Dimmu Borgir en su época más sinfónica.

Concierto entretenido, curioso en cuanto a repertorio, ya que soltaron los hits más clásicos esparcidos entre los que suenan a todo el mundo, pero que no fueron tan famosos. Por ejemplo, “Nellie the Elephant” saltó antes de la primera media hora, y “Alecs Gone” no mucho después.

Buenas coreografías, tonterías varias con el vestuario, y un bajo anclado al cinturón que podía dar vueltas como una veleta, fueron los principales atractivos visuales que acompañaron a los clásicos de Toy Dolls, y que nos hicieron saltar como suponemos que hicimos hace 25 años.

Fue un buen concierto, un listado de greatest hits, buen rollo des del escenario, las canciones sonaron como sonaban los discos de los 80… Concierto para disfrutarlo botando y brincando sin parar. Recomendable aunque solo os hayáis escuchado algunos clásicos del grupo, ni que sean versionados por otros.

Consejo para los Toy Dolls: Id a un concierto de Nofx, si a la música divertida, le añades alcohol y comentarios punzantes y divertidos sin parar, eso lo recordarás toda la vida.

Consejo para los organizadores de los conciertos de Castelló d’Empúries: Más barras y más repartidas, que al final da pereza ir a pedir, y si te cuesta mantener la verticalidad, es difícil permanecer en la cola. Y cambiad esa mierda que vendéis como cerveza… la ratafia también podría ser mejor, pero es bebible.

Salimos de entre la gente completamente sudados con la impresión de que estábamos chorreando por no haber parado de hacer el imbécil, pero no, resulta que era por el calor, ya que los que se quedaron atrás y quietecitos, estaban igual.

Por lo tanto, tras haber asistido al concierto que queríamos y haberlo disfrutado bien, desistimos de ver al tercer grupo al comprobar que estábamos a 28º a poco de llegar a las 2 de la madrugada, y lo cambiamos por una piscina con cervezas fresquitas y de calidad, podría decir aquello de “lo siento por el grupo”, pero sería mentira.

Lluís XXIII