Voyager son unos progs australianos (por si no bastara con el hecho de ser australianos), que nos sorprendieron muy gratamente hace ya una década con ese genial I Am the Revolution.

Y sí, los consideramos bastante una revolución dentro de un prog plagado de gente pillándose los huevos con la tapa de un piano en lugar de intentar cantar, llegaron ellos con su progresivo elegante y un toque atmosférico que contrastaba con lo que había en general.

Luego, con el The Meaning of I, nos dejaron así un poco pallá, necesitando demasiadas escuchas para salvar algún tema que fuera al recopilatorio del coche. Tres años tardaron en sacar el V, disco que conmemoraba el remake de la mítica serie… o eso espero, porque era la única gracia que le pudimos encontrar, ya que en lo musical… buf, era aburrido como un prog cuando intenta convencerte de que te escuches el nuevo tema instrumental de 80 minutos de algún Dream Theater en solitario.

Por suerte, hace apenas año y medio, apareció el Ghost Mile, donde se reconocía a los Voyager de los primeros discos, con más vidilla, temas que no tenían esa frescura de antaño, pero sí que te era fácil dejarte llevar por sus melodías, punteos, etc…

Y llegamos al presente con este Colours in the Sun, donde esperábamos ver si seguían en la línea del Ghost Mile o volvían a cagarla. Pues no, y sí, pero no. Se desmarcan del Ghost Mile pero también de lo que había entre ese y el I Am the Revolution, haciendo un giro vertiginoso (el giro, no la música, que sería todo lo contrario) hacia lo nuevo de Leprous, el Pitfalls, que aparecía con días de diferencia de este disco, y donde colabora Einar Solberg, también conocido como el Gorgoritos, en la canción Entropy (curiosamente y en contra de todas las espectativas, la única que se salva del disco).

Como pasara con Dream Theater tras la obra maestra del Images & Words, Leprous también son músicos geniales que editaron un brutal Bilateral que los colocó en primera línea del prog, y de ahí, como Dream Theater, pasaron de crear música a servirnos paranoias y demostraciones técnicas en lugar de canciones. Y, como pasara con Dream Theater, muchas bandas que podrían tomar como ejemplo la tercera juventud de Devin Townsend o la sangre nueva de unos Palehørse, se van a por el hype del momento, y este hype son Leprous con su ausencia de guitarras y coñazo de canciones. Y para allá se han ido de viaje Voyager con el correspondiente coñazo de disco.

Lluís XXIV