Vamos a descorchar el vino bueno, saquemos el whisky de 20 años y festejemos por todo lo alto, ya que tenemos las últimas señales de que el mundo se va a acabar: Teníamos el calentamiento global, extinción global de miles de especies, armas nucleares, guerras… y, ahora, va y una discográfica acierta en etiquetar a un grupo, es el séptimo sello que se ha roto y estamos a las puertas del fin.

Nuclear Blast nos definen bastante bien a esta banda que recién han fichado, Oceans, etiquetándolos como Death Melódico mezclado con muchos elementos de Nu Metal de los 90, que es básicamente lo que encontramos en este disco. Luego ya, debieron montar la gran fiesta en la oficina porque tras tantos años, alguien había acertado en definir a uno de sus grupos, y con la emoción y el alcohol y las drogas que debieron correr a montones, se vinieron arriba… pero muy arriba y, a esa etiqueta, le añadieron: “Spherical Post Rock”. Total por un piano que encontramos por ahí y alguna atmósfera que se sale del Death Melódico, pero vamos, aceptamos pulpo como animal de oficina.

Les habíamos ido siguiendo en sus anteriores discos y EPs, e iban manteniendo un buen nivel, con una trayectoria bastante constante e interesante. Pero este “The Sun and the Cold” seguramente representa la culminación de su sonido y de esa combinación de elementos y sonidos… al menos en lo que se refiere al nu metal de los 90 y el death metal melódico más actual.

Esos dos elementos principales, les dan un buen surtido de sonoridades, con temas más agresivos, rítmicos, de voz gutural predominante y guitarras más distorsionadas, a canciones más melódicas en todos sentidos.

Detalle curioso, el sonido del bajo también varía si la parte que está tocando es más numetalera o más deathmetalera… hasta podríamos decir que es interesante.

Buen disco de los Oceans, sin duda el mejor de su carrera, que nos ayuda a recuperar la esperanza tras un 2019 musicalmente desolador y un inicio de 2020 repleto de morralla y discos pasables.

Lluís XXIV