Entre tanto parche y heavy involucionado que tenemos en este país, me encanta descubrir grupos modernos y que estén a la última. Si, encima tienen un nombre tan cachondo y un título de disco tan curioso, pues ya tienen toda mi atención.

Han hecho algo, para mí, inteligente, que es no poner de dónde son en ningún lado, ni en la biografía que nos ha mandado la discográfica, ni en el Facebook, ni en su página… por los nombres seguramente sean españoles… pero… no se puede asegurar al 100%. ¿Por qué me parece inteligente? Pues porque a España se la asocia con heavy metal, grupos que todavía suenan a Barricada de los 80 y thrashies a la antigua usanza. Si te creas un grupo de metalcore progresivo… pues mejor que no te asocien con eso.

Tampoco los asociamos a la península ni por el acento, ni por la producción, con un buen sonido que consiguen a lo largo del disco, con lo que, sinceramente, solo escuchando el disco, no podrías adivinar de dónde son. Es metalcore progresivo, del de verdad, no del que nos suelen vender como tal y que no tiene más que un par de parones curiosos por ahí metidos. Realmente, te los dan a escuchar, y entre estilo, sonido, acento de Daniel Correa en inglés… dirías 50 países distintos antes de acertar de dónde son.

Podemos diferenciar entre dos tipos de canciones que nos ofrecen, unas más contundentes y agresivas (The Gravity Paradox, Danko), donde el prog queda un poco rezagado a juegos de guitarras y a los parones (y alguna paranoia varia por ahí metida), cambios de ritmo, etc… y otras con partes más melódicas y menos directas (Ligma, Legfist), donde vemos más experimentación con pistas de voces, una batería más colorida y variada, y más libertad para las guitarras.

Me ha encantado encontrarme un grupo de música actual, viendo el panorama mundial, y no esas mierdas de grupos que salían (muchos de los cuales ahí siguen) en plan: “somos de los primeros que hacen gótico sinfónico con voz femenina en España”, sí, pero lo haces en plan cutre y en el resto del mundo ya pasó de moda.

Con un poco más de variedad en las partes melódicas, pueden llegar lejos.

Recomendables para los fans del metalcore técnico sin voces de niñatos llorones, con los cuatro primeros temas asequibles para ellos, y una segunda mitad de disco donde ya se soltaron a sus placeres personales y necesitan de más de una escucha, pero que acaban gustando igual.

Lluís XXIV