Killus eran una banda que nos flipaban en directo y, en cambio, en disco, nos dejaban bastante fríos. Esa fuerza, potencia y ritmos abrumadores que transmitían sobre las tablas, no los encontrabas reflejados en su versión enlatada.

Por fin han decidido dar un giro a su música para que sus canciones puedan agradar en ambas versiones, dejando de lado los estribillos más directos y haciéndolos mucho más melódicos, con mucha más presencia de lo gótico entre este metal industrial, como hicieran también los MorphiuM con su último disco.

¿No es eso venderse? Seguramente, pero hay que diferenciar entre los vendidos de este mundo. Quienes digan que Nickelback o Skillet son unos vendidos, seguramente tendrán razón, porque su música es muy comercial, pero lo ha sido desde un principio y no han mentido a nadie intentando colarnos con que son unos músicos muy técnicos que simplemente les gusta hacer eso. ¿Metallica? Esos sí que son unos vendidos, dando bandazos a un lado y a otro a ver dónde venden más, no hay evolución, no hay nada que les impulse a esos cambios que no sea cambiar el jet privado por uno más bueno.

¿Killus son unos vendidos? Sí, pero, a mi parecer, era obligatorio dar ese paso si quieren llegar a un público amplio. Estos temas no son tan agresivos ni directos como los de sus anteriores discos, pero mantienen una buena parte del sonido industrial que les caracterizaba, haciéndolo, por primera vez en su trayectoria, atractivo en disco. Si se hubieran pasado al pop-post-hardcore-melódico, os diría que se han vendido por la pasta, pero esto es pura supervivencia.

A partir de ahí, si más gente les conoce y van a los conciertos, podrán disfrutar de ese grandísimo espectáculo que hacen sobre el escenario, y dudo que les cueste reproducir estos temas tal y como están en el disco, incluso con un poco más de energía.

Ahora, promoción y a ver si empiezan a llenar salas de más de 500 personas, porque siempre hay el componente de la suerte en este mundo, pero ellos han hecho lo que debían hacer, con un resultado destacable.

Lluís XXIV