No sé si al buscarse el nombre fue algo así:

– Oyes, que la música que hacemos es tope Amaranthe… pongamos un nombre que suene muy distinto para que la gente no nos relacione con ellos.

– ¿Temperance que empieza con T?

– Genial, eres un crack, Temperance pues, que a nadie le va a sonar lo más mínimo a Amaranthe.

Y con la tontería, llevan ya 5 discos en 6 años… será aquello que dicen los artistas “la inspiración me viene de fuera”.

Sería fácil seguir comparándoles con Amaranthe, pues de ahí beben… y beben y vuelven a beber, aunque no en las portadas, donde estos italianos han decidido desmarcarse totalmente, romper todos los esquemas habidos y por haber, y en lugar de la A en forma de triángulo que predomina todas las portadas de los suecos, Temperance han decidido mostrar su lado más mediterráneo y futbolero y meter pelotas (o formas esféricas) en todas las suyas… Ahora nos faltará otro grupo al que le vayan los cuadraditos, otro que sea más de poliedros…

Pero, vamos a demostrar que hemos hecho el esfuerzo de escucharnos el disco y, damas y caballeros, más difícil todavía, encontrar las partes positivas.

La verdad es que han mejorado en varios sentidos, empezando por perder parte de la electrónica, evolución contraria a la de los ya poperos electrónicos Amaranthe, y así distanciar su sonido de ellos. Por otra parte, Marco Pastorino (quien está profundamente jodido por no tener una banda de black o grindcore y poderse pillar un apodo molón), ha mejorado a las voces (más o menos) rotas, yéndose para la escuela Marco Hietala.

Quien no mejora es Michele Guaitoli, que sigue aportando las voces más femeninas del grupo, y eso que en Temperance solo hay una fémina y esa es Alessia Scolletti.

Musicalmente sigue siendo bastante simple, y la única complejidad con que lidian es la de la coordinación de los tres vocalistas para sacar unas melodías que poco se desmarcan de lo ya hecho anteriormente por ellos mismos o por su versión sueca.

A pesar de eso, y visto que todos los otros que practicaban el modern metal más edulcorado hay ido cayendo del lado del pop, podríamos decir que son casi los únicos que se mantienen en la senda que se habían marcado.

Lluís XXIV