Ahora mismo me pongo en la piel de nuestros lectores, sobre todo de aquellos que más nos conocen y saben de nuestro nivel de exigencia y cuan críticos somos especialmente con todo lo que es alabado por el resto de los medios y público. Nueva publicación en el Paranoia Metal ShowOzzy Osbourne… pobre, como lo van a dejar… y más teniendo en cuenta la masacre que llevan con las críticas en lo que llevamos de año…

Pues sorpresa, este se va a salvar, seguramente uno de los que menos esperaba yo que podría salvar y resulta que saldrá de esta y además con nota. Porque parece que Ozzy ha sido creado para hacer lo que quiera y salir de todas. Más que sabido y demostrado está. Y en esta ocasión, en plena crisis económica mundial, en plena situación de confinamiento por todo el mundo, con miles de personas seriamente afectadas, aparece el más que carismático Ozzy Osbourne, tras 10 años de silencio discográfico en solitario, y nos endosa su disco número 12 de estudio. Titulado “Ordinary Man”, además me atrevería a catalogarlo como de lo mejor de su carrera. Que sí que sí, que no me quedo con nadie. Con 71 tacos y un recién anuncio de Parkinson diagnosticado, y Ozzy contrarresta una (otra) mala época llena de negativas noticias (tanto para él en particular como para el mundo), con un notable disco. No, no es excelente, tampoco nos pasemos, pero lo mejor desde… tranquilamente el “No More Tears” editado en 1991, o el “Ozzmosis” del 95 si me apuráis, pero vamos.

Con una base instrumental en la que destacan, Duff Mc Kagan al bajo (sí, el de Guns N’ Roses de toda la vida) y Chad Smith a la batería (Red Hot Chili Peppers), y con colaboraciones varias, diversas y tan dispares como inesperadas (Slash, Elton John y Post Malone), Ozzy nos entrega un disco que inevitablemente suena a despedida, por las letras, por la música y por su particular situación. Luego al final nunca se sabe, y más con el señor Osbourne, que no me atrevería a citar una sola época de su vida en la que haya estado al 100%, pero por lo menos, ahí lo deja, si al final es despedida, será a lo grande, y si no lo acaba siendo pues ya veremos por donde nos sale.

De principio a fin, disco bastante regular y equilibrado, mezclando medios tiempos, con temas con cambios de ritmo inesperados, baladas, estribillos más melódicos, temas más cercanos a unos Black Sabbath que inevitablemente siempre estarán allí… Varios temas que destacan por encima de otros, pero lo más importante, muy poco material de descarte. Creo que es un disco que tiene todo lo que cualquier seguidor de Ozzy podría esperar, y de hecho llega esperando, musicalmente hablando. Y más mérito tiene que estas palabras salgan de un miembro del Paranoia Metal Show, en especial yo, que tampoco soy o he sido gran seguidor de esta perla mediática.

Buenas noticias pues para los más clásicos y veteranos del género. Ozzy ha vuelto, no sabemos para cuanto, pero en lo que llevamos de año, es el único que tras 10 años sin editar material, ha superado cualquier tipo de expectativa.

Sergi