Muchos ya habréis oído a hablar de ellos, puesto que son la sensación de estas últimas semanas. ¿Cómo van dos tíos y deciden montar un grupo de rock sin guitarras ni bajista? Lo de no tener bajo… mira, se entiende, porque hay que aguantar al bajista que lo lleva, explicarle las cosas mil y una veces y todo eso… pero… ¿guitarras? Why not?

Y ya, la segunda duda que se puede presentar: ¿Cómo narices Century Media, discográfica emblemática del mundo metalero donde las haya, va y ficha a un grupo sin cuerdas? Bueno, vale, por ahí todavía siguen Van Canto, nadie sabe por qué, ya que, tras el primer disco de sorpresa, el resto es… bueno, mejor dicho, no es.

Pues supongo que aquí también han jugado con el efecto sorpresa, un sonido nuevo, una propuesta original y un resultado muy digno y entretenido, siendo capaces de hacer una mezcla del sonido de unos Rolling Stones y de los Royal Republic que están on fire últimamente. Y eso, hecho tan solo con voz, batería, y teclados (con samplers y cosas de esas). Sí, ya sé que no podemos mezclar dos cosas y que en el resultado final haya un tercio de los elementos usados, pero vamos, admitidme la analogía.

¿Es sorprendente? Muchísimo. ¿Es original? Como la copa de un pino. ¿Es el disco del año? Ahí ya no llegamos, son tres canciones concretas, cuatro a lo sumo: Voodoo, Then Million Slaves, The Flying Carousel y Mamãe, o sea, la mitad de un disco (que llega justico a los 40 minutos), siendo el resto bastante de relleno.

Y hablando de tetas operadas y otros tipos de relleno, esas cuatro canciones que sí que están bien, te hacen mover, te gustan… pero te dejan con la sensación de que, a pesar de ser la originalidad de la propuesta… con un par de guitarras (y a lo mejor un bajo, pero eso ya es dudoso), quedarían más consistentes y completas.

Lo que me lleva a pensar que quizás la han cagado, que puede que sean unos muy buenos compositores que hubieran triunfado con una formación más normal y corriente, pero que ahora todo el mundo los conocerá por ser los que no llevan ni guitarras ni bajo, y no podrán salir de ese estereotipo, quedando tanto o más limitados que los anteriormente mencionados Van Canto.

No sé, a lo mejor hubieran tenido que darse a conocer como los que tocaban con la chorra fuera, y así hubieran podido disponer de más libertad creativa, pero no sé si ahora tendrán mucho recorrido como duo rockero.

Lluís XXIV