Recuerdo una época en que las bandas de hard rock y heavy sacaban como single una baladita para que los no muy amantes del género se compraran el disco y, a lo mejor, luego se escucharan el resto del cd y les acabara gustando… como mínimo, la segunda baladita que siempre había por ahí.

Asking Alexandria nos han sorprendido en los últimos discos por hacer todo lo contrario: Con una música más destinada a adolescentes emos que al público metálico, sacan como singles e, incluso, iniciaban sus discos, con el tema más potente, que podía hasta incluir voces guturales. Después de eso, teníamos ya los temas más pastelones y quinceañeros.

Eso no sé si era porque pretendían ampliar su público a gente más puramente metálica, o tras el esfuerzo inicial, se les derretía la gomina del pelo, los poros se les abrían con el sudor, y se les colaba esa gomina en el cerebro para el resto del disco.

Sea como fuere, este nuevo disco sugiere un cambio en esa tendencia, porque se han hecho viejos para el metal o porque ya han visto que el público metálico no pica.

En este nuevo Like a House on Fire ya no encontramos ningún tema que sobresalga por potencia, pero sí que encontramos un par de canciones que se acercan al sonido de unos Papa Roach (los de ahora post-centros de rehabilitación, no los de los discos buenos), entre las que destaca They Don’t Want What We Want (and They Don’t Care).

Más dudas són las que se abren ante esto, como si habrán pasado por el mismo centro de desintoxicación o si, tras darse por vencidos con el público metálico, intentan hacerse con otro tipo de nuevos fans.

Demasiadas dudas para tan poco contenido destacable, y una carrera que parece encallada en música para gente con acné.

Lluís XXIV