En la crítica del disco como mínimo pasable de los Voodoo Mansion, ya advertíamos que estamos acaparando voodoos por encima de nuestras posibilidades, entre Voodoo Circle, Voodoo Six y alguno más, entre los que citábamos a los Voodoo Vegas.

Pues bien, por alusiones, no porque tengan nada que aportar al mundo de la música, Voodoo Vegas sacan nuevo disco de lo que ya hace tiempo que vienen haciendo: un hard rock clasicón que solo sobresale del montón porque la voz de Lawrence Case es demasiado chillona para este estilo.

Como los otros voodoos de este año, portada fea, no tanto como la de Voodoo Mansion, que eso ya es como para que te sangre la mirada, pero sí que van a la par con Voodoo Six, un dibujo tirando a cutrillo y que, de buenas a primeras, parece que le estén pegando bofetones al tío ese, pero, con paciencia y teniendo en cuenta el título del disco, llegas a suponer que es otra cosa.

Música normalita, sin gancho, sin una producción remarcable, que pasa sin pena ni gloria por el reproductor de música.

Me imagino reuniendo a todos estos voodoos, acordonarlos con cinta de la policía, y ponerme delante con el palito ese de luz que llevan en los controles nocturnos, haciendo señas a la gente que se acerca por curiosidad para que sigan su camino, diciéndoles: “señores, nada interesante por aquí, prosigan, por favor, no se detengan”.

Lluís XXIV