Rannoch Reflections Upon Darkness

Si Rannoch fueran el personaje de un juego de rol del que debes determinar sus habilidades, podríamos asignarles las siguientes: calidad compositiva notable, producción notable-alta y originalidad baja.

Este combo británico presenta su segundo álbum después de un silencio de siete años, y no esconden en absoluto que su máxima influencia son Opeth. La intro del disco se llama “Advenæ”, casi como uno de los temas más emblemáticos de la banda de Mikael Akerfeldt. Pero cuando empieza la salsa del disco, las similitudes compositivas siguen siendo muy evidentes, mezclando el Death Metal melódico y el Rock/Metal Progresivo con unas maneras y proporciones muy similares.

Los alérgicos a este recurso musical que científicamente suele ser conocido como “tiruriru”, puede que no reciban de muy buena gana el primer tema “De Heptarchia Mystica”, pero con un mínimo de paciencia la cosa se reconduce rápidamente de una forma muy eficaz. Cuando de verdad te das cuenta que estás escuchando un buen álbum es cuando tienes el “Reflections Upon Darkness” puesto de fondo, sin apenas hacerle caso, y te das cuenta que hay momentos concretos que te obligan a levantar las antenas por más que estés haciendo otra cosa. Esto sucede con el riff de “The Hanged Man”, una vez terminada la intro, y con las partes semiacústicas centrales de “The Devoured”.

Como todo buen disco de su género, este álbum de Rannoch difícilmente entrará de primeras, pero tiene suficientes argumentos compositivos como para merecer unas cuantas oportunidades y permitirle que levante el vuelo.

Ivan Cateura