¿Sabéis cuando os encontráis por la calle al típico guaperas del cole, 20 años después, y está calvo, gordo y hecho una mierda? ¿Ese que ligaba tanto y no dejaba ninguna para los demás, que ahora paga las pensiones a sus dos ex-mujeres y a los cinco niños que seguro que no son suyos? Pues ese tío serían Ensiferum a nivel musical.

Marcaron una época dentro del folk-viking metal, desaparecieron una época de nuestras vidas y, al volver, nos encontramos con un despojo de lo que fueron.

Han cambiado a los dos vocalistas, con acierto en las guturales con el fichaje de Petri Lindroos, ex-Norther, pero sin tan buen resultado en la decisión de que las voces limpias las haga Markus Toivonen (guitarra) y Sami Hinkka (bajista). Podríamos hacer chistes sobre por qué le dan más trabajo a un bajista, pero no hace falta, porque el chiste de ese disco son las voces melódicas… bueno, hay voces melódicas y voces a lo “Kiske-cuando-se-pillaba-los-huevos-con-la-tapa-de-un-piano”.

Como pasó con Crematory, no todo el mundo está capacitado para pegar chillidos y que queden bien, y esta es otra muestra, cargándose temas que podrían estar bastante bien a nivel folkie como Andromeda o Run from the Crushing Tide.

A nivel musical, también andan algo perdidos, intentando acercarse a los Turisas más épicos en temas como The Defence of the Sampo, sin llegar a conseguirlo, pero es el tema donde más podemos reconocer a los Ensiferum que una vez fueron. El resto de temas, poco tienen que ver con el folk que hicieron en el pasado, y más tienen que ver con intentar imitar a Alestorm y el metal piratilla que tan de moda está, tanto a nivel musical como las letras… que ya me dirás tú, tras la trayectoria de Ensiferum, a qué pollas viene ahora hacer letras de monstruos del mar y de ron y mujeres.

Mira que no soy de intros, pero del disco, salvo el tema de The Defence of the Sampo, y la intro que colaría como tema para los créditos de Piratas del Caribe 26.

Lluís XXIV