Tercer disco ya de los austríacos, y primero con productor externo, Tom Dalgety, productor multi-premiado y reconocido al que el equipo Paranoia cree que alguien debería encerrar, vejar, violar y no dejarle producir más discos de metal. ¿Por qué? Pues porque a parte del Sorceress de Opeth que significó un ligero repunte en su caída libre (cosa que tampoco era muy difícil), lo encontramos produciendo el giro popero de Ghost a partir de su EP Popestar y esa cosa que sacaron después del Prequelle. También acaba de producir el nuevo Dead de Hank Von Hell, llevándolo a músicas más discotequeras que no pegan con nada con el gamberrismo musical de su anterior y muy buen trabajo. Y ya, como colofón final, el último disco de Rammstein del que no salvamos ni la portada.

Pues bien, también se ha cargado a los Kaiser Franz Josef, una banda con un EP y dos muy buenos discos, y de las pocas que, aunque fueran auto-producidos, no habíamos reclamado lo de que se buscaran un productor para sacarles algo más de jugo.

¿Por qué no lo habíamos reclamado? Pues comentábamos en el anterior disco que, aunque tienen una voz de estas de huevos pillados con la tapa de un piano que tanto molestan, en el conjunto de esta mezcla de rock setentero y rock modernillo, les quedaba bien y encajaba a la perfección.

En este III la cosa cambia, con temas com Dive, Strip My Soul y Rings to the Bone que se salvan, ninguna llegando a poder eclipsar a los singles de discos anteriores, y un resto del disco donde pierden ese sonido global donde encajaba todo, y donde ya te molesta esa voz, la falta de ritmos bailables y molones… un poco todo.

Hay grupos que ya molan por sí mismos, pero el afán de convertirlos en grupos mediáticos se los cargan. Lo vimos hace poco con Greta Van Fleet, y ahora, con Kaiser Franz Josef, una pena.

Lluís XXIV