Decíamos de su anterior Helix que provocaba vergüenza ajena, que habían pasado del modern metal más comercial y electrónico a algo parecido al pop pero con base de reaggetón

Si a eso, le sumamos que los dos anteriores discos a ese Helix fueron totalmente olvidables, pues no tenemos una muy buena proporción en los 5 discos que habían editado.

En este Manifest hay un cambio, la voz gutural de Henrik Englund toma más protagonismo y se vuelve más agresiva, no siendo solo un mero recurso para doblar las voces melódicas de Nils Molin y Elize Ryd, teniendo incluso más segundos por canción que la propia Elize.

Eso, junto a una base más metalera y menos reaggetonera (el sonido de la bateria pasa de ser totalmente electrónica a algo incluso demasiado seco), nos marca un giro que no esperábamos, un giro de vuelta al metal, aunque dudo mucho que eso les sirva para volver a aparecer nunca jamás en la Enciclopaedia Metallum.

Eso es lo bueno… lo malo… que Nils sigue sin encajar ahí, con Dynazty está que se sale, y en el resto de colaboraciones su trabajo es remarcable, pero en Amaranthe solo sirve para que no se note tanto que Elize Ryd solo sabe hacer una melodía vocal y repetirla hasta la saciedad, es un poco la versión vocal de los solos de Angus Young.

Si le quitáramos a esos dos, y pusiéramos ahí a un Johnny Lindkvist o a un Andy B. Frank, pues ni tan mal estaría este disco, pero claro, dile tú a un fan de Amaranthe que lo que sobra ahí es la Srta. Ryd, le explota la cabeza.

Disco que mejora los tres anteriores, cosa que tampoco era demasiado difícil, pero que tampoco llega a buen puerto ni nos da demasiadas esperanzas, porque, a la que arranca alguna canción medio bien como Scream My Name, tiene que entrar primero Nils con una melodía así como amoñardada y fuera de lugar, para que luego entre Elize con la misma melodía que le hemos escuchado en decenas de canciones, y convertir el disco, otra vez, en algo totalmente prescindible.

Lluís XXIV