En 2006 se marchó Diego Reali, el último que quedaba de las iniciales DGM, no sé si ya, tras casi 15 años de vivir de un nombre prestado, tocaría cambiar el nombre del grupo…

Dicho eso como reivindicación que a nadie le va a importar, vamos a por este Tragic Separation por el que hemos tenido que esperar cuatro años… y la espera se ha hecho larga, ya que estábamos acostumbrados a que salieran discos de DGM cada 2 o 3 años, y, durante la espera, nos aparecía alguno de los británicos Threshold, otros progs así de los que técnicamente se conocen como “no provocan somnolencia”, o los Astra, proyecto al que se marchó a cantar Titta Tani tras dejar DGM en su época de mayor renombre.

Pero Threshold no han superado la muerte de Andrew McDermott (ni él tampoco), teniendo que recuperar a su primer cantante que, si no triunfó y lo cambiaron, por algo era, y Astra llevan ya 6 años sin dar señales de vida, así que solo nos quedan DGM.

Y sí, DGM mantienen la velocidad y la potencia de sus canciones, eso no se lo vamos a negar. ¿Son malas esas canciones? Pues tampoco, son buenos músicos y eso se nota.

Peeeeeeerooooo…. les falta vidilla, chispa, variedad y convicción. No son esos DGM que desde el primer track te dejaban sentado con la boca abierta con tanto recurso y variedad entre tanta potencia y técnica.

Estos DGM siguen haciendo canciones cañeras, bien hechas, pero ya no dejas de hacer lo que sea que estés haciendo para prestar atención, disfrutar del espectáculo auditivo y dejarte asombrar por la magia de sus canciones.

No creo que nadie se atreva a decir que el disco es malo, ni tan siquiera regular, las canciones están bien, pero ni desprenden la magia de antaño, ni te asombra la creatividad de las mismas.

Lluís XXIV