No soy mucho de la Liv Kristine, sí que me encajaba su voz en Theatre of Tragedy, pero en todo lo otro que ha hecho… pues no demasiado.

Eso sí, me sorprendieron los primeros discos de Leaves’ Eyes, el grupo que se montó con su marido de esa época, Alex Krull. Lovelorn y, sobre todo Vinland Saga y Njord, eran una mezcla de la potencia de los Atrocity con un Viking Metal bastante épico y una voz melódica femenina que encajaba perfectamente ahí.

Luego vinieron tres discos más, Meredead, Symphonies of the Night y King of Kings, que se dedicaban a intentar copiar la fórmula de los anteriores trabajos, pero ya la épica era muy artificial y, que nos lo confirmen ellos, pero la magia y la conexión entre Liv y Alex, ya no se notaba por ningún lado.

En 2016 el matrimonio se disolvió, y Alex decidió echar también a Liv del grupo y pillarse a otra vocalista, Elina Siirala, dile tonto a Alex.

Yo creo que, disolviendo el matrimonio, también hubieran tenido que disolver el grupo, que lo montó para la Liv y no tiene mucho sentido tener a los músicos de Atrocity ahí, haciendo algo que también podrían hacer con Atrocity, pues un disco de Viking Metal no les quedaría mal.

Pero insisten en repetir la fórmula, con una Elina que todavía es más lírica que Liv, y que no tiene demasiada variedad de registros, van pasando las canciones y sí que las partes vocales de Alex son más variadas, pero no las de Siirala, que te parece que está repitiendo las mismas líneas melódicas en las nada más y nada menos que 14 canciones del disco.

Se me ha hecho aburridísimo y pesadísimo, igual que todos los discos des del Meredead, y este todavía es más largo que los anteriores. Las voces lírico-operísticas ya hace tiempo que cansan, como recurso puntual… vale, pero todo un disco… no.

Alex, nen, si quieres ligártela, invítala a una cena que no sea de pasta fría con el resto de los Atrocity, pero ir sacando discos como este, no es la solución.

Lluís XXIV