Black Stone Cherry llevaban ya unos discos de bajón, después de dos primeros discos absolutamente espectaculares, y un tercero que estaba muy bien, sacaron un cuarto disco… psié, por calificarlo en plan técnico, un disco conceptual sobre la vida y muerte en las brasas del pollo americano, “Kentucky“, que parecía mejorar algo, pero fue solo un espejismo. Ante el estancamiento, empezaron a jugar con el blues… y claro, es blues, no pidas que sea entretenido ni cañero.

Luego se dijeron “hemos deprimido a todos nuestros oyentes, ¿qué podemos hacer para animarlos?”, y, efectivamente, pensaron que lo electroacústico era lo mejor para animar a la gente… pues si no te lo hacen Tesla o Cinderella en sus buenos tiempos… va a ser que no. Y no coló, y lo peor es que, para salir del bache, editaron un segundo EP de blues todavía más soporífero que el primero.

Alguno del equipo tenía esperanzas… yo, no. Yo ya los daba por perdidos, hasta que apareció el primer single, “Again”, que me hizo levantar las orejas, y me dije: “Eh, que estos son los Black Stone Cherry… pero los buenos, no los de ahora”.

El segundo single, “Ringin’ in my Head”, también era potente y también nos recordaba a los BSC de sus primeros discos, estaba yo ya babeando a la espera del disco, cuando salió el tercer single, esta cosa que se ha puesto ahora de moda que ya te has escuchado todo lo bueno del disco cuando sale, como los trailers de las pelis de acción, que actualmente, ya no hace falta que te mires la película. Pues bueno… este tercer single, “In Love with the Pain”, ya era más tranquilito, pero tenía su algo y no aburría… y ya llegó el disco entero, este “The Human Condition”.

Pues bien… como los trailers de las pelis de acción, lo bueno eran los singles, al resto de temas, les falta chicha, les falta chispa, y les sobran acústicas y cosas que aburren.

¡Por Dios! ¡No maduréis! Que os pinchen el virus del síndrome de Peter Pan o algo, pero habéis demostrado con esos tres singles que todavía lo lleváis dentro, a ver si con el próximo tenemos más suerte.

Lluís XXV