Wytch Hazel son una banda británica que podríamos englobar dentro de esa denominación ligeramente pasada de moda, la New Wave of British Heavy Metal, que, si contamos que esa nueva ola era de finales de los 70 y que de eso ya hace más de 40 años… lo de la parte del New, no sé, digo yo, que quizás habría que revisarlo.

La cosa es que esta gente no se incorporaron a la NWOBHM a finales de los 70… de hecho, calculo que ni habían nacido por aquel entonces. Y es que un grupo de veinteañeros creó Wytch Hazel en 2011, sacaron varias demos y splits, y hasta 2016 no salió el primer disco, en 2018 el segundo, y ahora, también dos años después, el tercero. Cómo se nota que son británicos y prácticos, a dos años por disco, y enumerándolos para que no nos despistemos.

Centrándonos… en la música, vamos a decir que es un heavy-rock ochentero, con toques setenteros como pueden ser los teclados… como la mayoría de grupos de la NWOBHM, pero, y a pesar de lo que supondría uno… no se parecen a ningún grupo de esa hornada, aunque sí que tienen el deje de algunos de ellos.

Sin sonar para nada a Saxon, sí que tienen esa elegancia musical y ese saber cantar heavy metal sin subir de tonos, con unos ritmos que cabalgan un poco como Maiden, aunque con un sonido de bajo y batería que nos recuerda más a los propios Saxon o a Praying Mantis.

Y podríamos seguir encontrando conexiones, pero sin encontrar una inspiración clara ni nada que se hayan copiado de ninguna de las bandas originales de esa generación.

Ya sabéis que yo me inclino a no querer saber nada de grupos que hacen lo que ya hicieron otros muchos antes, que para mí no tiene ninguna gracia mirar hacia atrás y no hacia adelante… pero a veces te encuentras excepciones como esta, que, sin ser un disco ni excelente ni de notable alto, te entra bien, son temas agradables de escuchar y es un grupo que hubiera tenido su hueco si hubieran aparecido en los 80.

Lluís XXV