Personalmente, me encantó su debut homónimo allá en 2014, no salió la crítica en esta web porque era un techno-core muy muy muy electrónico e industrial, una ausencia casi total de guitarras eléctricas y batería… de verdad.

Pero era cañero, y la mezcla de voz masculina agresiva y voz lírica femenina era genial, junto a unos temas bastante potentillos, propios de una rave de estas de 5 días en el bosque tope desfasada, y con drogas y mucha caña para aguantar de pie… o de lado… pero manteniendo mínimamente la verticalidad a medida que concadenas espasmos siguiendo teóricamente el ritmo de la música.

Pues bien, han ido sacando disco cada dos años, por lo que, si pasasteis de primero de básica, este es el cuarto disco… que, trágicamente para los recopilatorios de mi coche, ha seguido la evolución del segundo y tercer discos, dejando ese buenísimo debut como una mera referencia lejana.

El caso es que la voz femenina del primer disco era colaboración de la madre del cantante, con una lírica y potencia inauditas. Para el segundo disco decidieron prescindir de la madre (a ver si es que a mitad de concierto se sacaba un pañuelo de la manga y le limpiaba los mocos al niño), y ficharon a la Jenny, pasando de ser un grupo con voz masculina agresiva con momentos puntuales y concretos de lírica femenina, a ser un duo de voces, masculina (ya no siempre agresiva, que la niña se nos asusta) y femenina.

Y con el paso de los años y los discos… pues ha pasado lo que tenía que pasar, que se han convertido en uno de los tropecientos mil quinientos treinta y dos grupos a la estela de Amaranthe, lo único que estos más electrónicos (ya ni industrial ni techno ni core, simplemente, pop-metal melódico electrónico).

Han pasado de ser el grupo para animar una rave de las buenas, a ser el que señala que en unos minutos van a empezar a recoger.

Por favor, que vuelva Carola y, como buena madre, que lo ponga todo y a todos en su sitio.

Lluís XXV