¿Cuántos de vosotros habéis probado el pastel de marisco en un restaurante? Está bueno, ¿no?, pues bien, básicamente, es coger el marisco y el pescado que se les ha quedado ahí tirado y que ya no vale para nada, triturarlo todo en plan puré, meterle un poco de gelatina si el restaurante es mínimamente bueno, y ale, un plato que está muy bueno, que se paga una buena pasta y que básicamente está hecho de sobras de marisco y de pescado.

Pues bien, A Fall to Break vendrían a ser el pastel de marisco de un restaurante normalito, sin mucho lujo. El marisco vendrían a ser unos Nickelback, que ya se repiten más que la letra de un tema de reaggetón, pero que aún tienen su savoir faire y su legión de fans. El pescado a punto de caducar, serían Sevendust, a quienes ya hace tiempo que se les ha pasado la fecha de caducidad y no dejan de editar cosas… llámense discos por la forma que tienen en formato físico… mediocres.

Una mezcla del post-grunge más canadiense y accesible con una mezcla del metal alternativo de los de Atlanta y de las bandas que tienen a su estela, con un resultado no demoledor, pero sí que bastante bueno y atractivo.

Canciones que entran bien, mezclando voz limpia y esta que no llega a ser del todo rota, rasgada o afónica, variedad tonal, para arriba en lo comercial más nickelbackiano, para abajo en lo más sevendustiano, unas guitarras que se mueven entre esos dos mundos, y una base rítmica sólida y consistente que, sin hacer maravillas, viene a ser la gelatina del pastel del marisco que nos lo compacta todo.

Buen disco de A Fall to Break que, mezclando a dos grupos que ya no dan más de sí, nos ofrece algo bastante atractivo y que supera a las dos bandas referentes en su momento actual.

Lluís XXV