Mientras los fans del prog se centran cada vez más en grupos virtuosos que sacan discos “contemplativos”, es decir, para escucharlos en el sofá de casa, siendo contraproducentes para actividades físicas o utilizar maquinaria pesada, hay una oleada de bandas progs, pero modernillas, que se están colando en la escena, y representan todo lo contrario al prog tradicional.

Esta banda americana, por ejemplo, tira muchísimo de samplers, de electrónica, y mezclar voz melódica con voz gutural y, tras un EP donde ya se intuía que no iban a ser un grupo de prog convencional, nos llega el primer cd con la demostración.

Samplers y electrónica que tanto pueden tirar del post-hardcore más modernillo, como de sonidos más ochenteros (como en la raruna Temptation), igual que bases rítmicas que pueden ser más propias de un grupo de death melódico, como otras que pueden ser un conjunto de desacompasamientos para escuchar de tranquis.

Es una nueva visión del prog, mucho más actual, aportando todo lo que debería haber adoptado ya el género, yendo mucho más allá de la visión de un Devin Townsend, por ejemplo.

Eso sí, no es perfecto, fallan en la variedad vocal, tanto las voces melódicas (en algún momento puntual con un autotune que sobra muchísimo ahí) como en las guturales, falta variedad. Aunque sea un solo vocalista, no es un Bjorn Strid, y le queda mucho. Aunque escuchando un tema suelto te puede gustar bastante, contrastando unas melodías en tonos bajos (no como la mayoría de cantantes de prog de pantalones demasiado apretujados), con las guturales en tonos algo más altos, con el pasar de las canciones ves que no va a más, y que los recursos a las voces se repiten demasiado.

A pesar de eso, consiguen un sonido moderno y actual, siendo un grupo de prog, cosa que cada vez cuesta menos de ver, pero que hay que seguir buscándolo en grupos poco conocidos o todavía por descubrir.

Lluís XXV