Hace poco más de 15 años, lo petaron a lo grande con In My Dreams y dando la primera sorpresa rockera en Eurovisión, clasificando a Noruega en las rondas previas y quedando entre los 10 mejores en la final (sí, curiosamente, mejor que España) en contra de toda previsión.

Luego vendrían Lordi y ya rizarían el rizo, ganando el festival, y oscureciendo con máscaras y alas, el recuerdo de unos tíos con mallas y plumas en color blanco, un poco la versión de los Village People para un anuncio de detergente para ropa blanca.

Era todo buen rollo, desparpajo y glam rock, y molaba. Apenas un año después, sacaron el Wig Wamania… se habían quemado ya en poco tiempo, el boom fue demasiado grande y no supieron dosificarse.

Lo intentaron para el siguiente, Non Stop Rock’n’Roll, dejando pasar 4 añitos, pero el feeling se había esfumado. Dos años después, en 2012, salió lo que iba a ser su último disco, el Wall Street, que recuperaba un poquito ese gamberrismo inherente en sus inicios que habían ido perdiendo en pro de adaptarse a lo que, erróneamente, creían que quería la gente.

Y, en teoría, hasta ahí llegaba el grupo, puesto que Åge “Glam” Sten Nilsen formó Ammunition poco después, para seguir con la línea musical y descendiente de Wig Wam. Otros proyectos tampoco fueron por buen camino, igual que los del resto del grupo.

No sé si ha sido el confinamiento con su consecuente aburrimiento, pero aquí los volvemos a tener rejuntados y con nuevo disco, acertadamente llamado Never Say Die.

¿Y qué tal? Pues no está mal, mejor de lo que uno podría esperar de ellos si ha seguido su carrera, aunque sin ser nada destacable ni brillante.

Volvemos a un glam donde se dislumbra algo hecho para gustarse a sí mismos y no a otros, canciones bastante frescas y ligeramente gamberrillas (glamberrillas en este caso, no me peguéis, por favor), como Kilimanjaro o Dirty Little Secret, o la más comercial y primer single que da título al disco.

No es espectacular, ni siquiera es un buen disco viéndolo en conjunto… pero tiene cosillas que nos dan esperanzas de recuperar a unos Wig Wam en más o menos buena forma que nos vuelvan a ofrecer canciones rockeras y molonas como supieron hacer en su momento.

Lluís XXV