Foo Fighters Medicine at Midnight

No tenía unas expectativas muy altas depositadas en este nuevo álbum de Foo Fighters, principalmente por dos motivos: para empezar, muchos de los que preferimos el Rock más guitarrero, tenemos a su “Wasting Light” como el disco más completo de su carrera aunque no contenga ninguno de los singles más potentes del grupo, y desde este disco, los Foos han dirigido su música hacia otros caminos. La segunda razón es la famosa entrevista de 2017 en que Dave Grohl confesaba haber pensado que había creado el mejor beat de batería de la historia, hasta que el productor le dijo que aquello era… el ritmo del Reggaetón.

Pues bien, “Medicine at Midnight” no deriva hacia el Rock guitarrero ni, afortunadamente para nuestra salud mental, hacia el Reggaetón. En esta ocasión parecen haber virado hacia la música negra. No hacia el Trve Norwegian Black Metal, sino hacia influencias del Gospel, el Funky, el Blues y derivados, tirando el hilo del tema “The Sky Is a Neighborhood” de su anterior disco. El resultado final supera de largo las expectativas iniciales.

Hay muchos temas que destacar, pero por sus características podemos hablar de “Shame Shame”, un medio tiempo sincopado que crece en intensidad gracias a la savia incorporación de unos violonchelos. Por otro lado tenemos “Waiting On a War”, que podría ser una simple balada acústica típica de Foo Fighters, si no fuera porqué va in crescendo hasta terminar con un estallido de intensidad eléctrica que tranquilamente podrían haber alargado algo más. También podemos hablar de la inicial “Making a Fire”, el típico tema “buenrollista” de este grupo de Seattle, pero que cuenta con la inclusión de un coro de iglesia afro-americana. Los más “guitarreros” tampoco estamos huérfanos del todo, con “Holding Poison” tenemos un muy buen tema.

Yo sería el primero de criticar que Foo Fighters hicieran siempre el mismo disco, así que después de haberlo escuchado y digerido, puedo decir que “Medicine at Midnight” es un disco que asume algunos riesgos, y que los supera con muy buena nota. Bueno, la balada “Chasing Birds” es totalmente prescindible, pero es el único agujero negro del álbum.

Ivan Cateura