Tras una larga carrera con Pretty Maids, dos discos en Nordic Union y colaborador habitual en Avantasia, nos llega el primer disco en solitario de la carrera de Ronnie Atkins y podría ser que también fuera el último.

Después de unos primeros meses donde parecía que había ganado la batalla contra el cáncer, se le reprodujo de forma tan agresiva que se encontró de golpe y porrazo en fase cuatro, lo que significa que ya es incurable y que le quedan semanas o meses de vida, por lo que esto es un disco pre-póstumo.

Chris Laney, teclista de Pretty Maids que además aquí se encarga de las guitarras, es quien ha controlado el proyecto haciendo de productor, reclutando a dos ex Prettys como Allan Sørensen y Morten Sandager.

Ronnie ya dijo que se encerraba a componer todo lo que pudiera para que su legado fuera lo mayor posible, pero quizás, hacerlo con una fecha límite o deadline (nunca mejor dicho), no es lo mejor que podría hacer, ya que es un disco que no está mal, pero no lo recordaremos cuando pensemos en Ronnie Atkins.

A pesar de ser lo más tranquilo e intimista que nos ha ofrecido Ronnie hasta ahora, le falta mucho detallismo, no tenemos el juego constante de encaje de melodía y potencia, tanto musical como vocal de Pretty Maids, no tenemos los juegos de melodías de guitarra y voz de Nordic Union. Lo único que ves que han añadido tras una primera toma de las canciones, son los coros.

Creo que aquí ha faltado el eterno escudero de Ronnie, Ken Hammer, quien incluso se sacrificó para acompañarle a Avantasia. Creo que él hubiera discutido las canciones, les hubiera dado alguna vuelta y las hubiera perfilado o, como mínimo, incitado para que las perfilaran los otros.

Por aquí tenemos grandes nombres a los instrumentos como Oliver Hartmann (guitarra¿?), Pontus Norgren o Bjorn Strid, pero que están ahí para aportar más en lo anímico que en lo musical.

Espero que todavía le quede tiempo para componer y grabar para Pretty Maids y/o Nordic Union con Erik Martensson, que fijo que este sí que tiene ya cosas medio-preparadas y no sacará nada que no suene realmente bien.

Lluís XXV