Es curiosa la historia de este grupo danés: Jesper Gräs lo creó en 2009 como banda de Space Rock setentero, es decir, un grupo para escuchar mientras fumas cigarrillos edulcorados tirado en un sofá.

Entre 2013 y 2014 empieza a darle vueltas al asunto y empieza a recolectar peña para lo que en 2016 sería su debut con un EP, habiendo pasado de un Space Rock setentero a un metal progresivo tirando a power metal.

Por fin, en 2018 entra como cantante Jón Aldará (Barren Earth) y en 2019 llega el último miembro del grupo, como no, el bajista, Eskil Rask, y cuando entran a grabar este Access All Worlds, el grupo ya no es ni Space Rock Setentero ni Power Metal Progresivo, si no Death Metal Melódico Progresivo, aunque podréis encontrarlos etiquetados de mil formas, ya que la evolución que han hecho con un solo disco, es brutal.

Siete tracks componen este casi-debut como grupo y debut como grupo con discográfica importante y como grupo de death metal melódico progresivo, y, como buenos progresivos, alternando temas más cortos con otros más largos, sobrepasando la hora de duración.

Realmente, tras dar tantas vueltas a su sonido, hay que reconocer que han conseguido algo muy personal y propio, no sabría deciros grupos que se asemejaran en cómo suenan. Sí que estilísticamente los podríamos acercar a unos Nevermore o unos Lefay en algunos momentos, pero Iotunn se muestran más progresivos y sus melodías suenan mucho más grandilocuentes.

La capacidad de Aldará de sacar una voz gutural, profunda y tenebrosa, para luego contrastarla con la melódica bastante épica (un contraste un poco a lo Borknagar), les da un plus y lo redondea bastante.

12 años para editar su debut, pero ha valido la pena si en lugar de venirnos con un disco para gente alienada mentalmente (¿alguien en su sano juicio y sin haber abusado de drogas escucha Space Rock?), nos viene con un disco de sonido original y con canciones que se aprecian y se disfrutan.

Lluís XXV