Cuarto disco de Spice, ex-Spiritual Beggars, con su banda en solitario. ¿Cuarto? ¿Solo? Bueno, sacó dos más como Spice and the RJ Band, ambos muy buenos, que podríamos considerarlos también como de su mismo proyecto en solitario.

A Spice le cuesta encontrar inspiración, cada vez nos alargamos más entre disco y disco, esta vez han sido cuatro años… y quizás podría haber esperado un poquito más a ver si encontraba algo más de inspiración, o probar a drogarse, que también da buenos resultados con algunos artistas.

Es un disco que sigue la línea de su predecesor, el Shadows Remain, donde había mucha cañita y mucha melodía, pero por separado, sin encontrar temas que combinaran ambas cosas, a excepción de Don’t Bring Me Flowers o Give Me a Hint, canción donde robaban vilmente el riff del Born to Be Wild de Steppenwolf (hostias, mira que tienen canciones y vas y robas el riff de la única que conoce la gente), y que casi ha vuelto a robar para Cold Flames de este nuevo cd.

Seguimos sin encontrar grandes hits como Economic Dancer, Fly Away, Emptiness o Dear Lord, porque en los temas cañeros el señor Spice solo sabe gritar o berrear, mientras que sí que canta en los más tranquilitos y melódicos, pero no tenemos combinación de ambas cosas, algo esencial para la música: ritmo y melodía.

Lo que sí intenta Spice es desencallarse y buscar cosas nuevas, como la canción de rara estructura y difícil digestión Midnight Blood, o el tema doom Reglutina… que con ello consiga un buen resultado ya es otro tema.

Lluís XXV