Mats Levén es el eterno Sean Bean en versión metal, si uno no acaba ninguna serie o película vivo, el otro, solo actúa en directo y saca EPs y, cuando toca grabar disco de verdad, se lo cargan y pillan a otro para que lo grabe.

Le pasó en Firewind, Candlemass y muchos otros grupos (ha estado en el doble de grupos que discos tiene en su haber), y ahora le pasa con Therion, que pasan de él y solo le dejan grabar una canción del disco, dándole todo el protagonismo a Thomas Vikström en su papel de tenor y a un Marco Hietala que ahora se aburre y va haciendo colaboraciones por ahí, como el single de este disco, Tuonela.

Dicho esto, os diré que normalmente jugamos a ver quién es el primero que encuentra la canción decente del disco, ya que, desde la tríada de Theli, A’arab Zaraq-Lucid Dreaming y Vovin, Therion han sido grupo de una o dos canciones por disco, y luego, a rellenar de coros y voces operísticas el resto.

Con este Leviathan la cosa cambia ligeramente, siguen teniendo el dueto tenor/soprano, que puede dar sus buenos resultados, pero que en canciones como The Leaf on the Oak of Far, que abre el disco, ahí no hacía falta ningún tenor, ahí metías a Mats Levén o a Marco si ya empezaba a aburrirse sin Nightwish, y tenías un buen pedazo de canción. Pero no, tenemos a un tenor intentando hacer de cantante de metal… y no.

Lo que cambia es el enfoque del disco, siendo algo más épico y teatral a su vez, no intentando forzar la orquestación ni los elementos más folk que hasta ahora les caracterizaban, resultando en algo que, como disco de metal, pues no está mal, pero como musical en plan Les Miserables, el Fantasma de la Ópera o Mar i Cel, pues cuela perfectamente (estilísticamente, no de nivel musical).

No es lo mejor que ha sacado Christofer Johnsson, pero sí lo más decente y completo de los últimos 20 años.

Lluís XXV