Decíamos de su anterior disco que habían experimentado un brutal salto de sonido, para mal, del segundo al tercer disco, pasaron de un hard rock californiano-gamberrillo (a pesar de ser daneses), con base clásica pero sonido más moderno, cerca de las tríadas yonki-puteras californianas y suecas de Papa Roach, Hardcore Superstar o Buckcherry, a un hard rock clasicón, sin gamberrismo, sin vidilla, sin nada, con el tercer disco.

Este cuarto trabajo sigue esa tendencia que marcaron ya, aunque incorpora algunos sonidos del rock alternativo americano, alejándose un poco de esa base de hard rock clasicón que tenían.

Pero también decíamos en la última crítica que, en tan solo 3 discos, se habían hecho viejos, y eso sigue aquí, unos viejóvenes, hard rock con toques de rock alternativo, pero nada de gamberrismo, ni pizca de esa frescura apabullante de sus dos primeros trabajos, ni una letra ácida, como tampoco van a arriesgar con nada ya a estas alturas.

Con sus dos primeros discos se nos cayeron los huevecillos por el suelo, pensando que habíamos encontrado a un grupo que volvía a llevar a primera línea ese hard rock moderno y descarado que tan mal han sabido mantener Papa Roach o Buckcherry, pero ahora mismo, da la impresión que pretenden mimetizarse poco a poco con cualquiera de los miles de grupos de rock alternativo americanos que suenan exactamente igual unos a otros.

Música sin riesgos, lineal y estudiada para gustar lo justo sin temer a malas críticas… y ya van dos discos así, la mitad de los que tienen editados, no sé yo si me quedan muchas esperanzas para con este grupo.

Lluís XXV