Si empezamos a cambiar las úes y las efes por “v”, nos disfrazamos y maquillamos a saco sin revelar nuestra identidad, nos sacamos fotos con cráneos de animales y hacemos declaraciones como “cuando escribo canciones, pretendo que la gente se replantee sus límites”… una de dos, o eres un puto genio que estás más colgado que el que le dio el papel de Batman a Val Kilmer, o es todo para vender un producto.

Tras escuchar este disco, quedan claras dos cosas principalmente:

  1. El tío canta como si llevaran diez horas repateando las pelotas a Tilo Wolf mientras chupa un limón y en su agonía le obligan a mirar cómo le colorean con tonos fosforitos las portadas de todos los discos de Lacrimosa.
  2. Es un producto creado para vender.

Sobre el punto 1 podríamos discutir… que si limón, que si lima… pero vamos, por ahí va la cosa.

Sobre el punto 2, no sé de dónde ha sacado que el tío este que hace Occult Rock, es un gótico que poco tiene de inspiración y mucho de fórmula pre-fabricada, aunque, eso sí, la fórmula está bastante bien y no hay ningún tema que moleste, todo lo contrario, el conjunto del disco nos entra de buenas a primeras y temas como My Venom, Whore of Babylon o I’m Gonna Find Out lo hacen sin que podamos ofrecer la más mínima resistencia a que nos gusten.

El tío reconoce influencias de Ghost (quién se lo podía haber imaginado, con la capucha, cara maquillada, ocultando su identidad real… uhmmmm, a ver si será por esto último lo de occult rock), además de bandas que van desde Backyard Babies a Pantera… Más los primeros que los segundos, diría yo.

Convence y agrada, pero creo que la sensación es más la de unos Lordi que no de unos Ghost (cuando aparecieron, no en lo que se han convertido ahora), que es un producto comercial, que les ha quedado bien y que les dará buen resultado hasta dentro de un par de discos.

Lluís XXV