Lantlôs vendría a ser la antítesis de esos grupos de Metal que durante toda su trayectoria no paran de grabar siempre el mismo álbum pero con distinta portada. Ahora no diremos nombres, seguro que todo el mundo tiene a unos cuantos en mente.
Lantlôs es el proyecto más o menos en solitario de un individuo conocido como Herbst. Decimos lo de “más o menos” porqué desde sus inicios ha ido rodeándose de diferentes colaboradores, pero lo cierto es que tampoco le han durado mucho. Actualmente solo lo encontramos acompañado por Felix Wylezik a las baterías, el individuo que ha conseguido sobrevivir durante más tiempo.

Wildhund” vuelve a significar un nuevo paso evolutivo en la trayectoria de Lantlôs. Las influencias provenientes del Black Metal ya han quedado atrás, y en esta ocasión se centra en sonoridades que se mueven entre el Post-Rock, el Post-Metal y el Shoegaze. Una de las características definitorias de este álbum es que es muy directo. Temas cortos, con buenos riffs y buenas melodías; muy al grano. En algunos momentos me han recordado a Klimt 1918 o a los Katatonia de inicios de los 2000 pero cambiando la parte más melancólica/oscura por una visión más buenrollista y positiva en la parte melódica.

Excepto en el intervalo que comprende las canciones “Cloudinhaler” y “Dream Machine”, el disco entra rápidamente como una cerveza congelada en plena ola de calor, sobre todo gracias a grandes temas como el inicial “Lake Fantasy”, “Cocoon Tree House”, “Vertigo” o la final “Lich” y a una construcción musical muy dinámica, fundamentada en buenos riffs y en una batería que basa toda su fuerza en un juego constante entre caja y bombos. Los toms estaban de vacaciones.

Lantlôs no es un grupo que pueda atraer a un amplio espectro de público metalhead, pero “Wildhund” es un disco que sí puede gustar a los seguidores de sus vertientes más alternativas (verdaderamente alternativas). Mención aparte merece la portada; estoy pensando en todos esos coleccionistas de vinilos que disfrutan con un buen trabajo de artwork, y me sabe mal por ellos.

Ivan Cateura